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LA PROPIEDAD DE LOS MEDIOS Y
SU IMPACTO SOBRE LOS MASS MEDIA, PERIODISTAS
Y PÚBLICO: EL CASO DE INDONESIA [1] POR IGNATIUS HARYANTO (Fundador y Vicedirector Ejecutivo de LSPP, Instituto para la Prensa y Estudios de Desarrollo, Yakarta, Indonesia)
Traducción: Bernadette Califano
Antecedentes Indonesia vivió bajó el régimen militar de Suharto por más de 32 años. Durante su período todo tipo de escrito necesitaba licencia para ser transmitido por un medio gráfico o televisivo. El aparato del Estado, llamado “Departamento de Información” -o “Departamento de Propaganda” realmente-, vendió licencias por miles de dólares, no obstante lo cual podía prohibir publicaciones, programas de televisión, o encarcelar -e incluso asesinar- a periodistas. Mientras Suharto estaba en el poder, su familia poseía acciones en varios medios gráficos y estaciones de televisión. Pero cuando dejó la presidencia en 1998 la industria de medios en Indonesia se liberalizó. No se requería licencia para publicar y rápidamente el número de publicaciones se elevó a miles, aunque sólo sobrevivieron 600. Se firmaron nuevas leyes de prensa y de radiodifusión, destacando que se trataba de un período de reformas o de liberalización luego del régimen autoritario. La propiedad de los medios nunca fue un problema durante la dictadura de Suharto, pero comenzó a observarse con el crecimiento de las grandes compañías de medios, como los Grupos Kompas Gramedia, Jawa Pos, Femina y Media Indonesia. En un contexto más amplio, el tema de la concentración de la propiedad de los medios ha sido examinado e investigado por varios especialistas, quienes han advertido acerca de su impacto en varias regiones. [2]
Algunas observaciones sobre la propiedad de los medios
en Indonesia El problema de la propiedad de los medios no está bien reconocido en Indonesia, ya que muchas personas, académicos, políticos y funcionarios del gobierno piensan que sólo tiene que ver con los negocios de los medios de comunicación, y no se relaciona con el pluralismo de voces, ni con el monopolio de la información, ni con la democratización en general. Esta es mi tercera asistencia a seminarios o conferencias acerca de la propiedad de los medios, he escrito numerosos artículos sobre el tema desde 1997, y contribuyo con el reporte anual de prensa realizado por AJI (Alliance of Independent Journalist), tratando de ilustrar en cada número cómo la propiedad de los medios ha crecido año tras año. Existen, por lo menos, cuatro principales actores en la posesión de los medios indoneses: la cadena más importante pertenece al Grupo Jawa Pos, seguido por Kompas Gramedia, el Grupo Femina y finalmente Media Indonesia. Hay varios grupos mediáticos que han crecido en los últimos tiempos, pero algunos de ellos crearon su imperio en base a franquicias, es decir, importando licencias de programas extranjeros que han intercalado con contenidos locales. A continuación se ofrece una descripción aproximada de la evolución de la industria de los medios en lo que se refiere a su propiedad: Principales compañías y empresas subsidiarias desde 1995
a 2004:
No obstante la ignorancia acerca del asunto, la implicancia de la propiedad
de los medios es obvia: impacta sobre periodistas, consumidores y medios
indoneses, en temas tales como la autocensura,
las preferencias políticas, la preeminencia de un contenido basado más
en entretenimientos que en noticias, mayor programación comercial, amenazas
a asociaciones de periodistas, menoscabo de las necesidades de los consumidores
en lo que al interés público se refiere y, en algún sentido, creación
de conflictos sociales. Autocensura Es el principal tema de discusión en cualquier parte del mundo cuando se habla de la propiedad de los medios, ya que los grandes dueños deben sus beneficios a los anunciantes más importantes y a las grandes compañías. Hay pocos propietarios de medios que desean arriesgar su vida reportando irregularidades acerca de sus fuentes de financiamiento. El caso del diario Kompas versus Texmaco, una importante empresa textil, terminó con el compromiso entre ambas partes. Otros medios simplemente no pueden informar acerca de las anomalías de sus anunciantes, puesto que no desean poner en peligro las relaciones económicas que mantienen con ellos. Por supuesto que existen excepciones en algunos casos, pero en general los dueños de los medios simplemente no quieren tener que enfrentar intrincados problemas de negocios en beneficio del contenido mediático independiente. Los últimos siete años de transición política en Indonesia nos han demostrado que los líderes políticos tienden a utilizar la organización de los medios como una parte de su lucha por el poder, y algunos de ellos declaran una relación cercana con determinados medios. La mayoría de los líderes políticos piensan que son una herramienta para aumentar su popularidad y ganar apoyo político a favor de su gobierno. Las organizaciones mediáticas tuvieron que hacer frente a una delicada situación, considerando que los últimos tres presidentes indoneses (Habibie, del Golkar; Abdurrahcman Wahid, del Partai Kebangkitan Bangsa; y Megawati Soekarnoputri, del Partai Demokrasi Indonesia Perjuangan) no pudieron permanecer en el poder por más de tres años. Cualquier líder político intenta conseguir el apoyo de los medios, e incluso publicar alguno que pueda propagar sus aspiraciones. En todas las facciones políticas hay personas que se encargan de manejar la cobertura mediática, y no causa sorpresa encontrar a periodistas que formen parte del equipo. El crecimiento en la concentración de la propiedad de los medios demuestra que en la cobertura de las noticias se tiende a disminuir las críticas acerca de determinados actores políticos, partidos y hombres de negocios. En lugar de investigar a la compañía, sus productos y sus relaciones con los clientes, las noticias empresariales se transforman en escritura promocional. Se han elaborado nuevos suplementos tales como “Propiedades”, “Automotores”, “Belleza”, etc., pero son muy pocos los artículos que vale la pena leer en ellos. Desde la aparición de dichos suplementos, ninguna nota es crítica de la política de viviendas del gobierno y jamás, ni siquiera con el peor embotellamiento de tráfico en Yakarta, los periodistas tratan de preguntarse cómo esto se relaciona con la producción de automóviles y el consumo en las áreas metropolitanas. No es de extrañar que dicha crítica esté ausente, siendo las automotrices uno de los principales anunciantes tanto para los medios gráficos como para los electrónicos. Pero estos hallazgos no son privativos de Indonesia, ya que las tendencias globales demuestran que los grupos económicos presionan sobre la política editorial para que ésta apoye sus intereses, y así los medios deben autocensurar sus noticias para evitar quejas innecesarias provenientes de las grandes empresas. [3] Para el público esto significa que la información importante, incluyendo conductas inmorales en los negocios, es algo que los medios no pueden proporcionar, incluso aunque deseen evadir dichas controversias que a la larga los afectarán, ya que “grandes negocios” significa “grandes anunciantes”, o amigos cercanos de los propietarios de los medios. Preferencias políticas o tendencias mediáticas El propietario indonés de medios, Surya Paloh, fue reconocido como un empresario exitoso antes de adquirir el diario Media Indonesia y la cadena noticiosa Metro TV, que es un medio bastante independiente. Pero en 2003 se presentó como candidato presidencial por el Golkar, partido gobernante durante los 32 años de presencia de Suharto en el poder. Surya debió competir primero en las internas del Golkar, antes de presentar la candidatura presidencial de dicho partido. Desde que declaró sus intenciones, el diario y el canal televisivo de su grupo mediático debieron apoyar todo su esfuerzo para ganar la elección interna. Todos los días el periódico de Media Indonesia tenía grandes noticias acerca de su actividad, sus comentarios sobre casi cualquier tema colocados en una página estratégica, junto con su fotografía como la principal de esta (su) página. Y así, rápidamente se volvió experto en todo tipo de cuestiones, ya que ofrecía opiniones acerca de temas políticos, culturales y económicos, pero solamente en sus propias organizaciones mediáticas. Los periodistas de Metro TV lo trataban como a una fuente de información confiable, por lo que cada palabra que salía de su boca se transformaba en “noticia” sin límite de duración. El hecho de que el dueño del medio se transforme en actor político, y viceversa, es muy peligroso puesto que conduciría al engaño del público que consume noticias de su organización mediática. Los medios inclinan su cobertura a favor de determinados actores políticos en lugar de ser independientes o de servir a los intereses del público. Es la misma situación que han desafiado otros políticos, como el Primer Ministro Thaksin Shinawatra y Silvio Berlusconi, utilizando su propio interés político dentro del reino mediático que comandan. Afortunadamente, o desafortunadamente, Surya Paloh perdió en su contienda contra otro candidato del Golkar, Wiranto, un antiguo militar acusado de haber estado involucrado en la masacre masiva de Timor Oriental, luego de la elección pacífica de 1999. En el caso de Surya Paloh, la utilización de medios de comunicación para ganar posiciones políticas no funcionó, pero este hecho demuestra cómo los media pueden ser parte de una maquinaria política de todos los que estén interesados en ganar poder gubernamental. Otro ejemplo lo representa un miembro de Jawa Pos, Alwi Hamu, líder del Grupo en la región oriental con base en la ciudad de Makasar, sur de Sulawesi. En 2004 se postuló para senador local pero perdió, y movió sus aspiraciones políticas para apoyar a Susilo Bambang Yudhoyono –el candidato de Jusuf Kalla, ya que Alwi Hamu era muy cercano de Kalla, actualmente un gran empresario de Makasar-. Ahora disfruta de su relación cercana con el actual vicepresidente, Jusuf Kalla. Algunos meses atrás, un antiguo órgano político del Golkar, el diario Suara Karya, fue revitalizado para apoyar el regreso del partido a la arena política luego de que ganase la elección parlamentaria en 2004. Justo antes de que el PDIP (Partai Demokrasi Indonesia Perjuangan) perdiera su batalla en la elección de 2004, el hermano de uno de los líderes del partido compró un diario nacionalista, Merdeka, y lo hizo circular utilizando la posición de su hermano en el partido gobernante. Cada vez hay menos medios independientes que no tengan conexión alguna con un partido político y, a su vez, sean exitosos en sus negocios. Este tipo de grupos hace lo imposible para sobrevivir en el enmarañado mundo de las relaciones entre negocios, política y medios. Entretenimiento y contenido comercial Actualmente en Indonesia se emplea el término “infotainment” para referirse a la información que ha sido creada como entretenimiento. La información debe someterse al modo del entretenimiento, no a un tratamiento serio. Es decir que temas controversiales o trabajos de investigación deben ser puestos a un lado o ignorados, ya que no resultan entretenidos. En mi opinión, forma parte de la misma autocensura el que los medios tiendan a explotar la vida personal de una figura u otros temas sensacionalistas, en lugar de cuestiones de interés público. Si observamos desde un contexto más amplio, estando Indonesia aún en crisis económica -pero sorpresivamente durante ella- se crearon 6 estaciones más de televisión (ahora contamos con 12 de cobertura nacional), varios canales locales y cientos de medios gráficos. Los programas que cuentan con mayor éxito son los de entretenimiento. Esto es parte de la lógica de los propietarios de medios, ya que realizar programas de este tipo es más económico que elaborar reportes de investigación que insumen más tiempo, cuestan mucho más dinero y requieren periodistas especializados de los cuales se carece. Este fenómeno se relaciona también con otra implicancia de la propiedad de los medios: el menoscabo de los temas que interesan al público. No todos los consumidores de medios necesitan más entretenimiento, por el contrario, desean más noticias así como contenidos educativos. A mayor cantidad de programas de entretenimiento, más cerca estaremos de caer en lo que Neil Postman una vez denominó “divertirnos hasta la muerte”. Daya Kishan Thussu investigó que “para que las noticias y los asuntos corrientes sean más aprovechables, y para reducir su dependencia de los canales basados en el entretenimiento, existe una tendencia creciente a diluir el contenido de las noticias y hacerlas más parecidas al entretenimiento, accesibles para una audiencia global heterogénea; en otras palabras, globalizar el infotainment”. [4] Thussu explica el fundamento por el cual las organizaciones mediáticas producen más y más programas de infoentretenimiento, aunque claramente deberíamos preguntarnos: ¿Desde cuándo existe la obligación de que las noticias sean entretenidas? ¿Es la mezcla de noticias y entretenimiento engañosa desde el principio? Impacto sobre los sindicatos de periodistas Las grandes compañías de medios han establecido claramente que rechazan la formación de gremios de periodistas, y si se enteran de que algún empleado trata de construir una asociación, lo expulsan. Sucedió en el Grupo Jawa Pos y en sus subsidiarias, y también en Media Indonesia. De hecho, los principales ejecutivos de este último grupo rechazan periodistas que hayan estado involucrados o que hayan sido miembros de AJI, pues esta organización defiende las causas de los sindicatos de trabajadores de medios. Los activistas de la unión de trabajadores de Kompas han sido marginados de la editorial desde que trataron de criticar el manejo financiero de la empresa. En lo que se refiere a los periodistas, ellos necesitan tener un gremio para proteger sus derechos básicos, un nivel de salario, así como cobertura médica, seguro y otros. Más allá de esto, desean expresar su opinión a los propietarios de los medios en lo que respecta al tipo de política editorial que propugnan y a las regulaciones internas acerca de la búsqueda y elaboración de noticias y otros productos. Pero como los grandes propietarios de medios rechazan la idea de los sindicatos de prensa (sostienen que los periodistas son profesionales, trabajadores de cuello blanco, no de cuello azul), existen varias historias en Indonesia acerca de las reducciones de staff sin la suficiente indemnización, periodistas despedidos por su oposición a la voz del propietario, o reporteros rebeldes forzados a mudarse del departamento de noticias hacia otros (como el de marketing o el de investigación, que realmente nunca realizan actividades exploratorias o investigativas). Conflictos sociales En un país heterogéneo como Indonesia, el conflicto social se ha extendido durante los ’90 y comienzos de 2000. Aunque la tensión ha disminuido actualmente, debería destacarse que las grandes organizaciones de medios han contribuido a intensificar el conflicto en algunas áreas. No estoy diciendo que la producción de noticias cree conflictos por sí misma, pero sí que la distribución de noticias en una sociedad angustiada puede generar problemas mayores, especialmente cuando los medios tienden a favorecer a determinado grupo, o no son lo suficientemente cuidadosos en la cobertura del conflicto social y generan prejuicios, reclamos injustificados y una producción parcial de noticias. Sucedió en la zona de Maluku (este de Indonesia), desde finales de los ’90 hasta 2003, cuando un periódico fue dividido debido a un conflicto entre grupos musulmanes y cristianos, creando dos diarios diferentes, uno de los cuales representaba al grupo islámico y otro al grupo cristiano. Los dos pertenecían al Grupo Jawa Pos, y el esfuerzo de la empresa consistió simplemente en dividir el medio, generando prejuicios en ambos sectores, en lugar de hallar una solución para reconciliar a los grupos en conflicto, por lo menos aproximando a los periodistas bajo su mando. En lugar de mejorar la calidad de sus noticias, el Grupo Jawa Pos intentó expandir su reinado hacia todas las regiones, islas y costas de Indonesia, sin tener en cuenta los conflictos sociales presentes en algunas zonas. El país enfrenta actualmente la primera elección local en cientos de distritos, y es posible que la tensión se incremente en un futuro próximo. En determinado nivel, nuestra investigación en LSPP demuestra que la mayoría de los medios locales fracasan en su función de ser guardianes de la democratización a nivel regional, ya que favorecen a cualquiera que desee sobornarlos, y los principales medios del Grupo Jawa Pos tienden a mantener el statu quo. Algunas consideraciones En varias naciones como los Estados Unidos, el Reino Unido, países europeos y algunos asiáticos, hay personas que han realizado importantes trabajos acerca de la propiedad de los medios. Se han brindado varios ejemplos acerca de la seriedad del tema, ya que se relaciona con otras cuestiones tales como el pluralismo o la diversidad, el monopolio de la información y la democratización. Yo simplemente destaco algunos asuntos con relación a lo que sucede en los medios indoneses y todo lo que es necesario hacer al respecto, que implica no sólo reconocer la importancia de esta cuestión sino también reducir su impacto sobre el público y los trabajadores de prensa, y tratar el tema de la democratización en un contexto más amplio. Es muy interesante observar los casos de otros países, el modo en que enfrentan este problema y cómo esta cuestión ha sido discutida a nivel multilateral. Nosotros, en Indonesia, debemos profundizar nuestros estudios con el objetivo de poder brindar recomendaciones perspicaces a los hacedores de políticas acerca de la importancia de la propiedad de los medios en los tiempos actuales. Al mismo tiempo, existe una necesidad de promover la alfabetización mediática entre los receptores de medios en tanto ciudadanos, para que puedan consumir los media sabiamente, utilizándolos como una herramienta para la contestación política, en lugar de ser consumidores pasivos. Para los mismos periodistas, el tema de la concentración de la propiedad de los medios debería ser analizado junto con el tema de los sindicatos de prensa, como una oportunidad para defender sus derechos y expresar su preocupación acerca de la democratización dentro de las organizaciones mediáticas. [1] Ponencia elaborada para el “OSI Media Program Coordinators Meeting”,
Bangkok, Tailandia, 12 al 15 de junio de 2005. [2] Existen muchos
libros y artículos sobre el tema desde principios de la década del
’90 entre los que podemos mencionar los siguientes: Ben Bagdikian (1997) Media Monopoly (5° ed.), Boston, Beacon Press; Robert W.
McChesney (1999) Rich Media,
Poor Democracy: Communication Politics in Dubious Times, Urbana
& Chicago, University of Illinois Press; Graham Murdock (1990)
“Rewarding the map of the Communications Industries: Concentration
and Ownership in the Era of Privatization”, in Majorie Ferguson (ed.)
Public Communication –The New Imperatives: Future Directions for
Media Research, London, Sage; Edward S. Herman; Robert W. McChesney
(1997), The Global Media: The New Missionaries Of Corporate Capitalism,
London & Washington, Cassell; John Tomlinson (1997), “Internationalism, Globalization
and Cultural Imperialism”, in Kenneth Thompson (ed.), Media and
Cultural Regulation, Sage and Open University; Vicki MacLeod,
ed. (1996) Media Ownership and Control in the Age of Convergence,
London, International Institute of Communications; Jeremy Tunstall
and Michael Palmer (1991), Media Moguls, London and New York,
Routledge; Gillian Doyle, Media Ownership: The Economics and Politics
of Convergence and Concentration in the UK and European Media, London,
Sage, 2002; European Federation of Journalists and International Federation
of Journalists (IFJ), Eastern Empires: Foreign Ownership in Central
and Eastern European Media: Ownership, Policy Issues and Strategies,
Brussels, January 2004; Brankica Petrovic, Media Ownership and
its Impact on Media Independence and Pluralism, Ljubljana, Slovenia,
South East European Network for Professionalisation of the Media (SEENPM)
and Peace Institute, 2004; David Ward, A mapping Study of Media
Concentration and Ownership in Ten European Countries, Hilversum,
Commissariaat voor de Media, 2004; Pradip N. Thomas, Zaharom Nain
(eds.) Who Owns the Media: Global Trends and Local Resistances,
London, World Association for Christian Communication & Zed
Books, 2004. [3] Véase una investigación sobre medios de comunicación europeos en: Johannes von Dohnanyi, The Impact of Media Concentration on Professional Journalism, Vienna: Organization for Security and Co-operation in Europe (OSCE), Office of the Representative on Freedom of the Media, 2003. Para condiciones acerca de los medios norteamericanos véase: Gene Roberts (ed.), Leaving Readers Vehind: The Age of Corporate Newspapering, Fayetteville, The University of Arkansas Press, 2001. Y varios artículos en Columbia Journalism Review, particularmente la edición de Mayo/Junio de 2000 sobre autocensura, y la edición de Marzo/Abril de 2002 acerca del caso Enron: “Uncovering the Uncovered Story”, por Scott Sherman. [4] Daya Kishan Thussu, “Infotainment
International: A View from the South”, en Daya Kishan Thussu (ed.)
Electronic Empires: Global Media, Local Resistance,
Arnold, 1998. |