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JAPON - LA NHK
Nippon Hoso Kyokai (NHK) es la compañía estatal de radio y televisión japonesa. Financiada a través de un canon pagado por los ciudadanos al adquirir un televisor, promueve no sólo una independencia gubernamental y privada sino también un alto grado de interés en los escuchas y televidentes. A pesar de los vaivenes históricos, políticos y tecnológicos, la NHK todavía conserva tanto la mayor proporción del mercado de radiodifusión como la premisa que le dio origen, constituir un servicio público de y para todos. Los
Comienzos El 22 de marzo de 1925 se realizó desde Tokio la primera transmisión de radio del país efectuada por la empresa estatal Tokyo Broadcasting Station. Ese mismo año se establecieron plantas transmisoras en Osakay y Nagoya hasta que en 1926, nace la Nippon Hoso Kyokai ( NHK) un organismo nacional para la instalación y administración de estaciones de radiodifusión. Si bien durante el período de ocupación norteamericano (1945–1951) los medios de comunicación se vieron afectados por un conjunto de regulaciones destinadas a modificar la estructura de medios del Japón, la Ley No.132 (1950) permitió conservar en cierta medida el espíritu que originó la NHK y que posicionó como el first mover en la implementación de tecnologías y nuevos canales de distribución de contenidos. Los
últimos 25 años La NHK inauguró en 1995 el servicio internacional de televisión, con dos finalidades. Por una parte, “proteger las vidas y el patrimonio de los ciudadanos japoneses” en cualquiera de los puntos del Globo en el cual pudieran hallarse[1]. El otro propósito consiste en divulgar en forma regular información actualizada el país del archipiélago a fin de promocionar a dicha nación, su industria y sus productos. El neoliberalismo también llegó al Japón y la primera empresa que sintió los efectos fue la NTT, empresa nacional de telefonía que detentaba el monopolio del mercado. Con la apertura del negocio a los sectores privados se incrementaron las inversiones en nuevas tecnologías, principalmente en las comunicaciones inalámbricas y en los servicios complementarios para tales dispositivos. De ahí que, para el mes de febrero del año 1998, las empresas de telefonía celular estuviesen en condiciones de ofertar en el mercado la conectividad a Internet por medio de los teléfonos celulares (lo cual también implicaba la posibilidad concreta de ingresar en las LAN que cada una de las empresas pudiera haber construido o que estuviese por desarrollar). Las nuevas tecnologías llevaron a que el Estado retome el papel de conductor, de usuario principal y de impulsor de una nueva etapa en la economía en el país del archipiélago. El Estado nipón decide llevar a todo el Japón hacia la sociedad de la información. La norma más importante en este sentido es la Ley No. 144 del 2000 en cuyo Artículo 1 el Estado japonés establece que “el propósito de esta norma será el promover las medidas necesarias para la formulación de una red social avanzada de información y telecomunicaciones, en forma inmediata y expeditiva […] con el fin de adaptarse a sí mismos a los rápidos y drásticos cambios dados en la estructura socioeconómica a partir de la utilización de la información y de las telecomunicaciones”. En este contexto, la NHK fue uno de los principales agentes de implementar las medidas necesarias para el alcance de los objetivos. En el mes de diciembre de 2000, la NHK comienza con las transmisiones satelitales de formato digital de dos señales. La razón para la existencia de los dos canales estaba en el tipo de contenidos que cada uno de ellos distribuía. Mientras uno de ellos (BS-1) trasmite (ya que aún lo hace) contenidos exclusivamente relativos a las noticias y a los deportes, el segundo (BS-2) se especializó en los entretenimientos y los materiales culturales (documentales, teatro, etc.). La digitalización también llevó a que mejorase considerablemente la calidad de la imagen y del sonido de los contenidos, además de permitir que el usuario disponga de la recepción de datos en simultáneo así como también una guía de programación electrónica en su propio televisor. Al año siguiente, la NHK inauguraría las transmisiones de televisión digital terrestre en el país. La introducción de la digitalización, las comunicaciones satelitales y la banda ancha en particular, han producido varios efectos en el mercado de medios; la NHK no acapara toda la demanda. Por una parte, que las empresas que se distribuían el mercado de medios sean cada vez más, si se considera que ahora se deben contabilizar las empresas de telecomunicaciones. Sin embargo, cada vez más las empresas de medios como los carriers de televisión por cable, las compañías radiodifusoras y las emisoras de radio, son menos y se concentran dentro de los mismos grupos multimedia, que se hallan asociados a corporaciones cuya cartera de negocios va mucho más allá de los medios de comunicación en sí. El que las empresas puedan ofrecer más y mejores servicios a partir de los efectos de la convergencia y la digitalización de las comunicaciones abre el juego para que todo el mercado esté atento a las innovaciones y a las ventajas competitivas que cada agente pueda alcanzar. Pero ya ninguno detenta la seguridad que sus contenidos o las prácticas a ellos asociados serán propiedad exclusiva de uno u otro tipo de soporte. Esto también aplica para el sistema público de medios. El hecho de que la NHK cada vez tenga menos suscriptores es una señal de ello (esto se ve reflejado en el presupuesto, donde en el 2003 los ingresos por el canon representaron el 96.9% del presupuesto; en el 2004, el 96.5% y en el 2005, el 96%). Tanto por lo que implica la diferencia en contenidos con otras emisoras como en lo que hace al servicio en sí. De todos modos, hoy en día, existe en Japón una serie de manejos de prensa que, por parte de ambos lados, buscan atacar y defender al grupo estatal, donde los medios privados buscan desacreditar y reclamar una reforma del sistema público y la NHK construye un discurso que la sostiene como un agente fundamental para el desarrollo de las comunicaciones. Este grupo estatal se mantiene relativamente sólido gracias a que su campo de acción va mucho más allá de la distribución de los contenidos y sigue siendo una de las pocas empresas que dispone de los medios necesarios para la investigación, el desarrollo y la difusión de su propio trabajo en el campo de tecnología y los estudios de audiencia, sin depender de terceros. En este sentido, no olvidemos que, pese a lo mal que pueda estar la NHK, es el único multimedia que posee un 17.8% de los ingresos dentro del mercado de medios, mientras que los más de 160 radiodifusores privados se reparten 68.8% restante (el cable y los satélites se llevan 13.4% que completa el 100%). La NHK y su negocio no se hallan dentro de la lógica habitual del mercado. Su misión ha sido prácticamente la misma desde su creación en la década de 1920. Toda la estructura técnica y económica de la cual dispone la emisora estatal le permite ser quien marque la tendencia en cuanto al uso de la tecnología, además de ser un soporte fundamental para el programa de educación de todos los niveles. Los departamentos de investigación y desarrollo de tecnología, así como también la participación e intercambio con las distintas casas de altos estudios le permite seguir siendo el multimedia más importante del Japón, pese a no contar con medios gráficos. Queda claro que, en este sentido, los espacios que ha ganado la NHK dentro de la red suple cómodamente a aquellos soportes. Hoy en día, todos los ciudadanos japoneses o familiares y descendientes de tienen la posibilidad de acceder a los contenidos del multimedio del Estado nipón, que, pese a ser una dependencia del gobierno, es considerado como una propiedad de todos, para el beneficio de todos los habitantes y para el desarrollo de una nación mejor y más justa. [1] Según señala la página de la NHK, anualmente migran temporalmente del Japón un total de 18 millones de personas, ya sea por viajes de negocio o por turismo. Fuente: www.nhk.or.jp |