Cables en una caja, basurero o una tostadora con imágenes?
Retóricas de la regulación y la ruina de la TV yanqui

Por Toby Miller
Profesor de la Universidad de California


Cuando el veterano periodista Edward R Murrow se dirigió a la Asociación de Directores de noticias de Radio y Televisión en 1958 (episodio recreado en el docu-drama del 2005 “Buenas noches y la buena suerte” de George Clooney) él utilizó la metáfora de que la televisión necesitaba “iluminar” e “inspirar” o sería “apenas cables y luz en una caja”. En un discurso para la Asociación Nacional de Radiodifusores, tres años más tarde, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) del gobierno de John F Kennedy, Newton Minow se refirió a la Tv norteamericana como “un gran basurero” (Murrow, 1958; Minow, 1971). Estos importantes intelectuales públicos impulsaban a los radiodifusores a embarcarse en una esclarecedora guerra fría por el liderazgo, para probar que los E.E.U.U. no eran el insensato mundo consumidor que los Soviéticos proclamaban. Las cadenas deberían hacer cumplir sus responsabilidades legislativas de actuar a favor del interés público a través de informar y entretener, e ir más allá de lo que Minow luego reconoció como “white suburbia´s Dick and Jane World” [1] (Minow, 2001). Ellos respondieron duplicando el tiempo dedicado a las noticias cada tarde y, rápidamente, se convirtieron en la fuente dominante de los temas de actualidad (Schudson y Tiofft 2005: 32).

Pero veinte años más tarde, el presidente de la FCC del gobierno de Ronald Reagan, Mark Fowler, celebró la reducción de la “caja” a “transistores y tubos”. En una entrevista con la revista libertaria Reason, argumentó que la televisión “es sólo otra aplicación- es una tostadora con imágenes” y, por lo tanto, no necesita ninguna regulación más allá de asegurar su seguridad como aplicación eléctrica [2] . Las expresiones de Minow y Fowler dieron a sus portavoces una inmediata notoriedad (Murrow ya la había tenido como el periodista audiovisual más publicado en la historia de los E.E.U.U.). Minow fue nombrado como la persona sobre la cual más noticias se hicieron en 1961 según una encuesta de Associated Press y estuvo en TV y radio más que cualquier otro funcionario de Kennedy. La frase “el basurero más grande”, ironía de ironías, proveyó materia prima para la gestación (partenogénesis) del basurero, como la respuesta a las preguntas planteadas en numerosos programas de juegos, desde Jeopardy! a Who wants to be millionaire?. La “tostadora con imágenes” es una frase menos celebrada, pero ha sido eficaz como lema para la desregulación a través de sucesivas Administraciones y encontró en la revista Reasons el panteón de las citas en boca de Reagan y de otros de su calaña. Si Minow sostiene que la cultura pública limita (y en última instancia conserva) la función del capitalismo, Fowler representa la gestada arrogancia del capitalismo, el anhelo neoliberal de redefinir el valor del uso por el valor de cambio. Minow desacredita la visión de Fowler, argumentando que la televisión “no es un negocio común” debido a sus “responsabilidades públicas” (Minow y Cate 2003: 408. 415). Pero la frase de Fowler ha sido la ganadora, por lo menos hasta el momento. Minow confía más en una recalcitrante moral irritante que en una política tecnológica central.


Fowler ha tenido muchos compañeros de ruta. Tanto los movimientos sociales por el cable libre y el video libres de los 60 y 70 así como también los movimientos intelectuales neoclásicos y desreguladores del 70 y el 80 vieron emerger una tecnología popular que emergía del basurero de la televisión. El equipo Porta-pak, el localismo y los mercados libres supuestamente deberían proporcionar un alternativa a al rígido comercialismo nacional de las cadenas. La visión del movimiento social vio que esto ocurre todas las noches. La visión tecnócrata la imaginaba en el largo plazo. Uno comenzó con el culturalismo folclórico, el otro, con el futurismo tecnofílico. Cada uno se proclamaba en nombre de la diversidad, e incluso se combinaron en la despolitizada "ideología californiana" de los medios comunitarios, muchos de los cuales abrazaron rápidamente las formas del mercado. Ninguna de las dos formaciones comenzó con realidad económica. Juntos establecieron las pre- condiciones para desarmar un cómodo, patriarcal y absolutamente competente sistema de televisión que habían combinado, como la TV debería, qué eran bueno para usted y qué hizo le sentir bien, todo en el sistema de estaciones; es decir un servicio comprensivo. Esto fue prometido por la legislación habilitadora que dio nacimiento y aún rige la FCC, que supuestamente garantiza a los ciudadanos que los radiodifusores sirven al “interés público, la conveniencia y necesidad”, parte de una tradición que comenzó cuando el CBS instaló una red de radio en los años 20 fundado en noticias más que en la predilección por el entretenimiento de su rival, la NBC
(Mullen, 2002; Barbrook y Cameron, 1996; Scardino, 2005).



En el lugar del universalismo de las viejas redes, donde el deporte, el tiempo, las noticias, la forma de vida, y la programación de series tenían un frottage cómodo y apropiado, redes altamente centralizadas pero profundamente segmentadas de acuerdo a la audiencia de la cadena emergió en los años 90 que fetichizó la forma de vida y el consumo tout court sobre una mezcla de intercambios comerciales y política, de diversión y la política extranjera. La televisión de realidad (reality televisión), fijada  por los críticos culturales quienes, o la lamentan como representación de la caída de los estándares periodísiticos o la celebran como signo de cooptación del público femenino, francamente debería ser entendido como un extraño híbrido de recorte presupuestario, shows de juegos llevados hacia la comunidad, presunción de cinema-verité, guiones escritos en post producción, y el ethos del darwinismo social, vigilancia, y chismes.


El género tiene sus usos, pero un público conocedor de las políticas externas y domésticas de E.E.U.U., no es uno de ellos.

Traducción: Ana Bizberge

REFERENCIAS
Minow, Newton N. (2001, May 9). “Television, More Vast than Ever, Turns Toxic,” USA Today: 15A.

Minow, Newton N. and Fred H. Cate. (2003). “Revisiting the Vast Wasteland.” Federal Communications Law Journal 55.

Minow, Newton. (1971). “The Broadcasters are Public Trustees\.” Radio & Television: Readings in the Mass Media. Ed. Allen Kirschener and Linda Kirschener. New York: Odyssey Press. 207-17.

Mullen, Megan. (2002). “The Fall and Rise of Cable Narrowcasting.” Convergence 8, no. 1: 62-83.

Murrow, Edward R. (1958, October 15). Speech to the Radio-Television News Directors Association, Chicago.

Schudson, Michael and Susan E. Tifft. (2005). “American Journalism in Historical Perspective.” The Press. Ed. Geneva Overholser and Kathleen Hall Jamieson. Oxford: Oxford University Press. 17-47.

Wasko, Janet. (2005). “Introduction,” A Companion to Television, ed. Janet Wasko. Malden: Blackwell. 1-12.



[1] N del T: es una expresión propia referida al mundo de los blancos que no admite la diversidad.
[2] No resulta sorpresivo que Alfred Hitchcock lo haya dicho antes y mejor: “La Televisión es como la tostadora americana, uno presiona el botón y aparece lo mismo cada vez” (citado en Wasko 2005:10).