Situación de Medios Masivos en Chile
Por Valerio Fuenzalida
Publicado en TELOS Nº 56, julio-septiembre 2003; pp. 140-143.
El objetivo de este artículo es presentar una síntesis de la evolución reciente de la radio, prensa escrita, y TV Abierta en Chile.

1. Evolución y situación de la radio en Chile
La evolución de la radio en Chile en la década de los '90 se puede caracterizar por algunas tendencias destacadas: explosión en la expansión de frecuencias radiales, concentración y globalización en la propiedad de las emisoras, segmentación de las emisiones-audiencias, cambios desde la programación músical hacia mayor oralidad radial.

a) Crecimiento en cantidad de radioemisoras
La tabla Nº 1 señala el crecimiento en la cantidad de frecuencias radiales concesionadas en Chile, en particular durante la década de los '90, y en especial en FM.

Tabla Nº 1
Frecuencias radiales concesionadas
Año
1977
1985
2001
AM
21
158
172
FM
140
152
967
Fuentes: Subtel; PNUD


El crecimiento de la ca
ntidad de frecuencias radiales concesionadas ha sido tan explosivo que se ha llegado a 7 emisoras por cada 100 mil habitantes; en USA la proporción en los últimos años se ha mantenido en 4 emisoras por cada 100 mil habitantes; esta situación comparativa hace pensar en una saturación que puede conducir a una posible contracción o acentuar la compra de frecuencias para constituir cadenas más amplias, de alcance nacional o regional (Oyarzún, p. 170).

Otra situación nueva es el surgimiento legal en 1995 de las emisoras de baja potencia (1 watt) de carácter comunitario: en el año 2001 totalizaban 155 estaciones, ligadas a Iglesias, centros educativos y culturales, y municipalidades (PNUD, p.158). En el año 2003, estas estaciones alcanzaban las 350 y en muy precarias condiciones técnicas y económicas, ya que se les prohibe emitir publicidad.

A esta explosión de las emisoras corresponde también una gran cantidad de aparatos radiorreceptores: 2 por hogar en algunas estimaciones (Oyarzún, p. 14); según otras estimaciones existirían 5 millones de radiorreceptores en hogares, que junto a las radios de automóviles totalizaban 8 millones de aparatos para un país de 15 millones de habitantes en el 2001 (PNUD, p. 157). La radio junto a la TV son los medios universales, presentes en todos los hogares chilenos.

b) Concentración y Globalización en la propiedad
En Chile desde su inicio en 1922, la radio ha sido tradicionalmente propiedad de empresarios radiodifusores privados y de diversas organizaciones como partidos políticos, Universidades, Iglesias, y más recientemente Organizaciones no Gubernamentales. Radio del Estado apenas ha existido en Chile, excepto en el período de la Dictadura Militar en entre los años 1973-1990 cuando se expropiaron radioemisoras de los partidos políticos, las cuales fueron retornadas a sus dueños con el retorno de la democracia en 1990.

El financiamiento del medio se realiza substantivamente por avisaje publicitario, el cual se ha mantenido constante en alrededor de un 10% del total anual de la inversión publicitaria en la década 1989-1999 (Achap) - con cifras entre 40-60 millones de dólares. Esta cantidad constante junto a la enorme cantidad de frecuencias concesionadas han acentuado desde la década de los '80 el proceso de concentración de la propiedad de las frecuencias radiales para constituir cadenas nacionales. El proceso de concentración podría también ocurrir en las emisoras comunitarias, ya que no hay restricciones legales para ello, y ya aparecen síntomas en esa dirección.

En la década de los '90 la situación cambia aún más con el ingreso de dos importantes grupos internacionales, que han comprado frecuencias y marcas de radioemisoras exitosas para constituir cadenas nacionales con administración centralizada: por una parte, el grupo colombiano Santo Domingo - que controla la red Caracol de Colombia - se asocia con el grupo español Prisa y constituyen el Consorcio Radial de Chile con una red nacional de frecuencias agrupadas en 4 radios; por otra parte el grupo Claxson (formado por el grupo internacional Hicks en conjunto con Cisneros de Venezuela) constituye la cadena Iberoamerican con 8 radios, a la cual se agrega el canal de TV Abierta Chilevisión y un abortado intento con el diario El Metropolitano. En 1998, las emisoras de estos dos grupos internacionales en conjunto sumaban el 46,9% del rating en Santiago; sin embargo, las emisoras locales de regiones tienen un importante rating en sus áreas geográficas (Sunkel y Geoffroy).

c) Segmentación de la emisión-audiencia
También en la década de los '90, las emisoras acentúan la práctica de constituir nichos o "tribus" de audiencia con contenidos temáticos segmentados, especialmente en las grandes ciudades: información noticiosa, música clásica, estaciones religiosas, conversación, y el grueso hacia la música popular segmentada por sexo y por diversas edades. Entre las redes internacionales, Iberoamerican que se ha adaptado a las preferencias de la audiencia nacional ha logrado alta sintonía para sus radios; en cambio el grupo colombiano-español ha sido más errático y las estrategias exitosas en sus países originales han resultadas fallidas con la audiencia chilena (Cfr. El Mercurio, 25 dic. 2002, cuerpo C p. 13). Un estudio acerca de la visión de futuro del medio radial en Chile entre ejecutivos ligados al área de la radiodifusión indicaba que un 56,1% de ellos estimaba que la radio acentuaría su segmentación hacia nichos de programación (Oyarzún, p. 46).

d) De la música a la oralidad
Finalmente, hay que destacar que la programación ha evolucionado hacia una mayor oralidad y ha abandonado el modelo musical que impuso la radio FM entre las décadas de los '70-80. La onda FM ahora adopta en los '90 el modelo de la radio AM, más coloquial, con mayor conversación e interactividad con la audiencia; con largos programas magazinescos y "omnibuses" por las mañanas, dirigidos más bien al hogar; con programas de comentarios y de humor por las tardes, dirigidos a los automovilistas en las horas de embotellamiento al regreso al hogar; y tornar a conversación interactiva para los habitantes del hogar en las noches.

2. Evolución de la Prensa escrita
La Tabla Nº 2 muestra la cantidad de diarios y periódicos en Chile en el año 2001.

Tabla Nº 2
Medios de Prensa escritos
Diarios Nacionales
Diarios Regionales
Periódicos Nacionales
Periódicos Regionales
S/I
Total
10
49
17
157
3
236
Fuente: PNUD p. 157

Según la misma fuente, en el país se distribuyen 1.597 revistas, editadas en Chile y en el exterior. Del total, 901 son revistas científicas, 378 institucionales, 252 magazines, y 66 de diversa naturaleza. La periodicidad fluctúa desde semanal hasta bianual (PNUD, p.158).

Sin embargo, otros análisis (Sunkel y Geoffroy) concluyen que los diarios efectivamente nacionales son solo 7, y dos de ellos especializados en temas económicos (Estrategia y el Diario Financiero), de los cinco diarios restantes La Nación es un diario gubernamental de escasa circulación, El Mercurio y Las Últimas Noticias pertenecen al grupo Edwards y los otros dos, La Tercera y La Cuarta, son del Consorcio Periodístico de Chile, COPESA. El grupo Edwards, que maneja varios tipos de publicaciones, ha creado y también ha ido comprando diarios regionales hasta completar una red de 14 diarios locales; por su parte, COPESA ha creado dos importantes diarios gratuitos (La Hora y la Hora de la tarde), repartidos en lugares estratégicos en Santiago, como nudos de tránsito vehicular y estaciones del metro; adicionalmente COPESA es propietario del influyente semanario de actualidad Qué Pasa, de la revista DecoArt, y otras. Según Sunkel y Geoffroy, los grupos Edwards y COPESA durante los últimos veinte años han evolucionado hasta concentrar substantivamente la propiedad de la prensa en Chile y el sistema nacional de la distribución logística de diarios. También se estima que los periódicos del grupo Edwards recibirían el 80% de la publicidad en prensa y el grupo COPESA el restante 20%; situación que podría cambiar - entre estos grupos entre sí como con otros soportes, como TV y radio - si se transparentan de modo confiable las cifras de tiraje y circulación, transparencia exigida por ACAHP y que estaría en proceso de instrumentación. Por otra parte, los escasos datos de lectoría de prensa señalarían una importante presencia de diarios locales.

En general la prensa escrita, mirando su evolución a lo largo de algunas décadas, enfrenta una situación compleja: si bien no hay cifras históricas confiables de circulación de diarios, es posible constatar una tendencia relativamente estabilizada en las tiradas de diarios por 100 mil habitantes: 19,7 en 1972, 23,7 en 1975, 24,0 en 1980, 21,0 en 1994, 22,6 en 1997 (INE); la participación en la publicidad ha bajado del 50% en 1977 a 35% en la década de los '90 (Achap); la prensa escrita no solo compite con la información por TV, sino cada vez más con la información proporcionada vía Internet, y con los diarios gratuitos creados a fines de la década de los '90, de los cuales 2 se distribuyen por la mañana y 1 por la tarde en Santiago.

3. Situación de la Televisión
Desde el punto de vista del parque de televisores, Chile tiene una de las dotaciones más altas en América Latina: el 95% de los hogares chilenos tiene televisor, y como promedio existen 2 televisores por hogar en el año 2001. El consumo televisivo de los hogares en el año 2002 alcanzó 180 minutos como promedio entre Lunes-Viernes, cifra que baja a 141 minutos el fin de semana; los estratos altos consumen 113 minutos en la semana y 79 minutos los fines de semana; en cambio los estratos populares consumen 208 minutos en la semana y 166 el fin de semana (Time-Ibope). La situación del sistema televisivo puede caracterizarse a través de algunos cambios ocurridos en la década de los '90 (Fuenzalida, 2002).

a) Introducción de la TV privada
Desde su inicio en 1958, la televisión chilena fue operada primeramente por algunas Universidades (canal 13, canal 11, canal 4) y luego por el Gobierno (Televisión Nacional de Chile - TVN); en 1990, a fines de la dictadura militar, se introduce la televisión privada. Así, en la actualidad, la TV Abierta chilena se encuentra en un escenario en donde coexisten desde el punto de vista de la propiedad: canales universitarios, del Estado, y privados; esos mismos canales, desde el punto de vista de su cobertura pueden ser nacionales, canales regionales, y canales locales:
- TVN, canal del Estado, y TV 13 de la Pontifica Universidad Católica de Chile, se estabilizan como los dos más importantes canales nacionales en cobertura y sintonía;
- dos canales medianos de cobertura nacional y de propiedad privada: Megavisión del grupo Claro (con participación de Televisa) y Chilevisión (éste último, el antiguo canal 11 de la Universidad de Chile que por permanentes deficiencias administrativas fue vendido al grupo Cisneros ; y en el año 2005 fue vendido al empresario chileno Sebastián Piñera).
- varios canales pequeños: canal 4 La Red, canal nacional privado vendido sucesivas veces, y ahora en control del empresario mexicano Ángel González; Canal 5 de alcance regional de la Universidad Católica de Valparaíso; el canal regional de la Universidad del Norte, en precarias condiciones; canal 2 privado metropolitano, en quiebra, y que finalmente logró ser arrendado a un grupo religioso evangélico, situándose así fuera de la competencia por audiencia y publicidad; en el año 2005, canal 2 fue vendido a un grupo chileno privado.
- existen varios pequeños canales locales, privados o universitarios

b) La reforma de TVN
El proyecto de reforma se elaboró bajo el primer gobierno democrático post la dictadura militar y se transformó en ley en marzo de 1992. Según esa ley, la reforma de TVN tiene tres rasgos centrales (Fuenzalida, 2002):

- TVN se transforma en una estación pública del Estado con autonomía política del Gobierno, y su misión fundamental es proporcionar información política plural y balanceada
- la estación debe autofinanciarse para tener autonomía económica del Gobierno
- la estación se reforma administrativamente para adquirir eficiencia y agilidad, y así competir en igualdad de condiciones con las demás estaciones televisivas.

La Reforma dispone que la empresa TVN sea administrada por un Directorio, como autoridad superior, nominado en acuerdo por dos poderes públicos del Estado, el poder Ejecutivo a través del Presidente de la República y el poder legislativo a través del Senado de la República. El Directorio tiene 8 miembros; es presidido por un Director-Presidente designado por el Presidente de la República, quien permanece en su cargo por el período presidencial. Hay un representante elegido por los trabajadores de planta de TVN y dura dos años en el cargo. Los seis directores restantes son designados en un acuerdo especial entre el Presidente de la República y el Senado. En efecto, como resultado de la evaluación del funcionamiento de TVN en el período de la crisis, la nueva ley busca mecanismos de consenso por sobre la confrontación, esto es, incluye a la minoría en el Directorio de TVN, para establecer jurídicamente una comunicación televisiva de Estado que representa los intereses nacionales, y no solo los del Gobierno o de la mayoría parlamentaria. El mecanismo para designar el Directorio de TVN ha sido deliberadamente estudiado con la finalidad de obtener:

" la autonomía del Gobierno, pero la dependencia de dos poderes públicos del Estado; esto es, TVN es una empresa del Estado y con una misión comunicacional de Estado, que trasciende a los Gobiernos
" un Directorio plural, integrando internamente las legítimas diferencias político-culturales significativas en el país, esto es, un Directorio constituido por personas con diferentes sensibilidades político-culturales, pero de mutua confianza pública
" un Directorio estable que permita la gobernabilidad y estabilidad empresarial de TVN por largos plazos

c) Financiamiento únicamente publicitario
La TV chilena Abierta ha evolucionado hacia el financiamiento casi únicamente por avisaje publicitario del sistema: bajo la dictadura se eliminó el aporte público a los canales universitarios. En democracia y en régimen de mercado, los canales privados han exigido competencia leal, esto es, se han opuesto a que algunos canales compitan por publicidad y también reciban fondos públicos; por ello, según la ley de reforma, TVN no puede recibir fondos públicos. La transparencia en la competencia ha llevado a exigir que todos los canales entreguen trimestralmente sus estados financieros a la Superintendencia de Valores y Seguros, con datos estandarizados y públicos en la Ficha Estadística Codificada Uniforme, transparencia excepcional en América Latina.

La inversión publicitaria por alrededor de una década ha proporcionado aproximadamente un 45% del total a la TV y un 30-35% a los diarios. Pero Chile es un país con un mercado muy pequeño de 15,5 millones de habitantes. Entre 1994 y 2001, ese 45% de participación para la TV proporcionaba entre 180-195 millones de dólares anuales a los canales. Los ingresos publicitarios no son suficientes para financiar a todos los canales abiertos, y un goteo creciente de publicidad deriva a la TV por cable (aunque otras estimaciones señalan que la participación del cable en la publicidad estaría estabilizada en un 5% del total invertido en TV); de ahí que varios canales hayan quebrado y se hayan vendido a empresas extranjeras; al comienzo de los '90, todos los canales eran chilenos, a fines de los '90 dos canales han debido ser íntegramente vendidos a empresas extranjeras, un tercero es parcialmente propiedad de Televisa, y un cuarto se transforma en canal religioso, fuera del sistema. Desde la Reforma en adelante, TVN de modo constante aparece como el único canal sin pérdidas anuales, y si llegara a arrojar pérdidas debe absorberlas con su propio patrimonio y no puede traspasarlas al Estado. TV 13 hacia fines de la década de los '90 ha debido encarar un proceso de reestructuración y modernización administrativa para equilibrar sus costos y dejar de recibir subsidios de la propia Universidad Católica.

d) Cambios en Programación televisiva
En esta breve síntesis es necesario mencionar al menos tres cambios en la programación.
Un primer cambio relacionado con el financiamiento. El estrecho mercado chileno (15,5 millones de habitantes y un PIB per cápita de 4.100 dólares en el año 2002) no logra financiar de modo permanente varios géneros de programas de producción nacional como infantiles, series históricas y científicas, Alta Cultura de difusión masiva, programas regionales, y regionalización de la empresa televisiva. Un rol subsidiador del Estado fue dispuesto en la ley del Consejo Nacional de TV a través del Fondo Pro, concursable por los canales y productores independientes; este complemento económico, corrector a un mercado imperfecto, es criticado como muy insuficiente (750 mil dólares el año 2003) y hay demandas por montos más substantivos, y evaluables en su alcance de sintonía y satisfacción de la audiencia.

Un segundo cambio tiene que ver con la credibilidad informativa lograda por Televisión Nacional de Chile; con la aplicación de la política editorial de una información plural y balanceada, TVN comienza a recibir lentamente mayor sintonía, y desde el año 1999 en adelante, TVN supera en rating a su tradicional competencia, canal 13. Este crecimiento en rating ha sido interpretado no solo como una respuesta de la audiencia a una adecuada estrategia de programación, al emitir antes del Noticiario Central una exitosa telenovela chilena de producción propia, sino además una señal de credibilidad en la información; un caso único en los canales Públicos de América Latina (Fuenzalida, 2000). Bajo la Reforma, en TVN se ha sostenido que el logro efectivo de la misión de información plural y balanceada exige, además de confianza de la audiencia, una masividad en la cobertura; una información plural en TVN, pero sintonizada por una minoría no tendría real influencia social .

Un tercer cambio en programación se refiere al fuerte crecimiento de la producción nacional en los canales grandes; éstos, en efecto, son los únicos capaces de financiar el enorme mayor costo de la producción nacional. Esta mayor oferta aparece como una respuesta al mayor consumo de programas nacionales por parte de la audiencia: en 1994, la producción nacional obtenía el 53% de la audiencia comparada con programas extranjeros; en 1997 ese porcentaje subía al 62% (PNUD, p 117). TVN alcanza en el año 2002 el récord con un 81% de oferta de programación nacional. En la década de los '90, la mayor innovación en producción nacional ha ocurrido en programas informativos, programas de servicio al hogar, telenovela y ficción.

* * *

Adicionalmente a estos cambios en radio, prensa y TV Abierta, habría que mencionar una modesta presencia de la TV de pago en cable y satelital; en conjunto tenían una penetración nacional de 20,7% en el año 2000; desagregándose en un 18,1% para el cable y un 2,6% para el sistema satelital (CNTV, 2001). En el año 2003 el mercado de la TV cable representaba 305 millones de dólares, de los cuales el 75% (230 millones) ingresaba a la empresa VTR con 448 mil abonados (68%), y el 25% (75 millones de dólares) a la empresa Metrópolis, con 231 mil abonados (32%). En el año 2005 se fusionan las empresas de cable VTR y Metrópolis, con un 80% de la propiedad en manos de Liberty Media y un 20% en manos de Cristalerías de Chile, empresa del grupo Claro, propietario del canal abierto Megavisión. La telefonía de hogares y móvil ha tenido un importante desarrollo: en el año 2002, un 43% de los chilenos disponían de teléfono móvil - 6,4 millones de usuarios - duplicando a las líneas telefónicas fijas que alcanzaban 3.6 millones (Subtel); los usuarios de Internet llegan a 2 millones. Los cambios anteriormente anotados permiten advertir que radio, TV, y telefonía son industrias que se han globalizado en Chile, pero la globalización de la propiedad no ha provocado aumento en contenidos transnacionales; por el contrario, la audiencia en radio y TV Abierta prefiere contenidos locales. El proceso globalizador aún no ha afectado a la industria de la pensa escrita, pero se advierte una fuerte concentración en dos empresas nacionales; tampoco en el caso chileno se advierte todavía la constitución de fuertes grupos multimediales en comunicación.

Bibliografía
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CNTV. 1997. Televisión e Información. Percepciones de la Opinión Pública. Santiago.
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Fuenzalida V. 2000. La Televisión Pública en América Latina. Reforma o Privatización. FCE. Santiago.
Fuenzalida V. 2002. Evolución histórica de la TV en Chile. En: Historias de la TV en América Latina, Orozco G. (editor). GEDISA. Barcelona.
INE. Instituto Nacional de Estadísticas. Santiago.
Mobarec P. & Spiniak D. 2001. Revista HOY: 1.108 ediciones con Historia. Ediciones Copygraph. Santiago.
Oyarzún I., E.A. 2001. Análisis y determinación de factores críticos del futuro de la industria radial, según la opinión de ejecutivos. Memoria para optar al título de Ingeniero civil de Industrias. Escuela de Ingeniería. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago.
PNUD. 2002. Desarrollo Humano en Chile. Santiago.
SUBTEL. Subsecretaría de Telecomunicaciones. Gobierno de Chile.
Sunkel G. 1999. Consumo de Periódicos en la Transición Democrática Chilena. En: El Consumo Cultural en América Latina. Convenio Andrés Bello. Bogotá.
Sunkel G. y Geoffroy E. 2001. Concentración económica de los medios de comunicación. LOM Ediciones. Santiago.

Curriculum Vitae. Valerio Fuenzalida Fernández
Productor chileno de TV. Ha trabajado por varios años investigando el proceso de recepción de la TV por parte de la audiencia. Se desempeño por una década como Jefe de Estudios Cualitativos en la Dirección de Programación de Televisión Nacional de Chile. Ha impartido Talleres de entrenamiento en géneros televisivos y en investigación de la audiencia para Canales televisivos y Universidades latinoamericanas. Profesor en la Cátedra UNESCO de Comunicación Social. Autor de una veintena de libros y una sesentena de artículos sobre TV. Actualmente trabaja como Consultor privado especializado en TV y Medios de Comunicación; se desempeña como Investigador Asociado en el Instituto de Estudios Mediales de la Pontificia Universidad Católica de Chile y como Profesor del Magister en Comunicación Social de la Universidad Diego Portales.

Sus recientes libros son:
- "Televisión y Cultura Cotidiana". CPU. 1997. Santiago.
- "La Televisión Pública en América Latina". FCE. 2000. Santiago.
- "Televisión Abierta y Audiencia en América Latina". Ed. Norma. 2002. Buenos Aires.
- "Programación en una TV Pública para América Latina", capítulo del libro colectivo "Televisión Pública: del consumidor al ciudadano", editado por Omar Rincón. Convenio Andrés Bello-FES. 2001. Bogotá.
- "The Reform of National Television in Chile". Chapter five in "Latin Politics, Global Media", obra colectiva editada por Elizabeth Fox & Silvio Waisbord. University of Texas Press. 2002. Austin
- "Evolución histórica de la TV en Chile", capítulo del libro colectivo "Historias de la TV en América Latina", bajo la edición de Lorenzo Vilches & Guillermo Orozco. GEDISA. 2002. Barcelona.