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Estructura de Medios en Chile: Estado, Privatización y Poder El siguiente texto es un fragmento del artículo Políticas de Comunicación y Cultura, Participación y Estructura de Medios en Chile; que el autor publicó en Légate Estudios de Comunicación y Sociedad (2005) - Universidad Católica de la Santísima Concepción. Concepción, Chile ISSN 0718 -0020
1) La existencia de diversos proyectos económicos y sociopolíticos, pues se observa un claro proceso de continuidad, especialmente en el plano político, puesto que, en general: "La atención de las autoridades se ha concentrado en el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos y en profundizar la expansión exportadora de la economía chilena" (ALARCÓN y STUMPO, 2002:139). Por su parte, el fenómeno de concentración económica es particularmente preocupante en Chile: "La propiedad del país Chile está compartida entre pocos nacionales y algunos extranjeros [donde] el 10% más pobre accede sólo al 1,3% del ingreso, mientras el 10% más rico logra el 45,6% [y] el 20% chileno más rico posee el 61% del ingreso, contra el 3,3% del más pobre" (CARMONA, 2002:65 y 239). Esta concentración económica, se mantiene y tiende a agudizarse, y se manifiesta muy claramente tanto en el caso de la propiedad de los medios de comunicación masiva, como de sus contenidos. A ello se agrega las escasas experiencias de investigación existentes sobre estos procesos de concentración de los medios, pues la preocupación de los investigadores tiende a seguir la lógica del mercado, especialmente del mercado de la publicidad: una excesiva preocupación por el análisis de la incorporación de productos de comunicación mediática y cómo estos influyen en los consumidores; es decir, estudios de audiencia que responden más a intereses de los propietarios de los medios que a una preocupación sociocomunicativa y sociopolítica crítica. De hecho, lo que comenzó como experiencias de comunicación educativa (educomunicación) o pedagogía crítica de la comunicación, orientada a crear productores y/o consumidores críticos de medios, se transformó rápidamente en una experiencia funcional al mercado, en la cual participan directamente, como auspiciadores, los consorcios periodísticos y las universidades privadas. Los alcances críticos de una comunicación educativa o una pedagogía crítica de la comunicación hoy se conocen como "Prensa en la Escuela" o "Periodismo Escolar", con énfasis en una lógica funcional a los medios (formación de lectores) o de captación de potenciales alumnos (en el caso de las universidades privadas). 2) Un fuerte componente ideológico, pues efectivamente, como sostienen SUNKEL y GEOFFROY (2001): "La peculiaridad del caso chileno es que estos procesos económicos [de concentración] van acompañados de un marcado 'monopolio ideológico' [y] la presencia de grupos extranjeros que se mueven en la lógica de la 'industria de la entretención', van copando los espacios comunicativos y relegando a los márgenes la diversidad cultural y política" (SUNKEL y GEOFFROY, 2001:114 y 115). Y esta hegemonía del modelo económico y social neoliberal es contraria a las necesidades de políticas comunicacionales y culturales. 3) Una fuerte intervención del Estado-nación, en el sentido no de des-regular, sino de re-regular el mercado de los medios. Parece evidente que, existiendo matices, el rol del Estado-nación tiende a la intervención, siguiendo un modelo neoliberal, particularmente a partir de 1983-84 (ALARCÓN y STUMPO, 2002:138). El nuevo escenario establece un sistema televisivo administrativamente vertical y centralista con una mínima expresión de la sociedad chilena en el acceso, con una pérdida del diálogo, la pluralidad y la crítica en sus contenidos y transforma a la televisión, en general, en un dispositivo publicitario y de persuasión política (PIÑUEL, 1992: 15 y 16). Y en términos de estructura económica, la televisión se "comercializa" y la prensa disminuye drásticamente (de 11 a 5 periódicos), para dejar finalmente dos grandes consorcios: "el Estado chileno interviene en el mercado de las comunicaciones principalmente a través de la regulación de la propiedad [utilizando] diversas normas relativas a la propiedad de los medios de comunicación que se encuentran diseminadas en la legislación chilena" (SUNKEL y GEOFFROY, 2001:19). Pero también la Dictadura Militar interviene en los contenidos, provocando una disminución sustantiva de los programas culturales y educativos, una visión parcial fragmentada y distorsionada de la información y una reducción importante de los contenidos de carácter político (PIÑUEL, 1992: 16) 4) La inexistencia de políticas comunicacionales, especialmente en el incentivo de medios locales. En efecto, las actuaciones del Estado-nación durante este amplio período (1970-2004) corresponden a medidas políticas para reforzar la estructura de los medios y estrechar el vínculo entre la estructura de los medios y las estructuras de poder político y económico. 5) El bajo nivel de descentralización económica, política y territorial puesto que, se observa un proceso de centralización, al menos, en dos ámbitos: a) Territorial, pues
la mayor parte de los medios pertenecen a reducidos grupos de carácter
oligopólico que, desde la capital del país (Santiago) controlan
el mercado de la prensa (dos grandes consorcios y un diario del gobierno
de turno), la radio (dos consorcios extranjeros, siete radios institucionales
y tres empresarios nacionales), y la televisión (seis canales de
difusión nacional, dos macro-regionales, nueve canales locales
y dos canales de cable). De todos ellos, sólo una cadena de radiodifusión
ha surgido en una región, aunque su lógica de administración
y gestión es similar a las cadenas nacionales; y excepto la lógica
de "algunos" diarios regionales, se trata de una estructura
político-administrativa, económica y programática
centrada cada vez con más fuerza en la capital, en la cual se toman
las decisiones significativas. Se insiste en lo de "algunos"
diarios regionales, pues recientemente la cadena El Mercurio S.A., compró
varios periódicos de carácter regional y local. Pensemos
sólo que el Grupo Edwards, uno de los dos consorcios periodísticos
en Chile, controla cerca del cincuenta por ciento de los diarios pertenecientes
a la Comisión de Diarios Regionales. "Se expresa [la centralización] en el carácter dominante que han adquirido las empresas que se desarrollan desde la Región Metropolitana para expandirse hacia otras regiones del país [y] cada vez es más fuerte la presencia de audiencia en regiones de radios que pertenecen a grandes consorcios" (SUNKEL y GEOFFROY, 2001: 116). Y en un sentido más
general y complejo, En síntesis, en el caso chileno podemos observar: 1) El predominio de radios
comerciales sobre las radios comunitarias, considerando que estas
últimas están fuertemente restringidas en lo legal, pues
no se sustentan en la participación, sino en el radio de cobertura
que tienen (1 watt) y las limitaciones comerciales; son, por lo tanto,
definidas legalmente, y en función de las radios comerciales. |