La Estructura de Medios en Chile: Estado, Privatización y Poder
Por Dr. Carlos Del Valle Rojas

El siguiente texto es un fragmento del artículo Políticas de Comunicación y Cultura, Participación y Estructura de Medios en Chile; que el autor publicó en Légate Estudios de Comunicación y Sociedad (2005) - Universidad Católica de la Santísima Concepción. Concepción, Chile ISSN 0718 -0020


Si tomamos globalmente el período 1970-2004 y cruzamos de manera general las dimensiones de las estructuras económica, política y mediática, observaremos lo siguiente:

1) La existencia de diversos proyectos económicos y sociopolíticos, pues se observa un claro proceso de continuidad, especialmente en el plano político, puesto que, en general:

"La atención de las autoridades se ha concentrado en el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos y en profundizar la expansión exportadora de la economía chilena" (ALARCÓN y STUMPO, 2002:139).

Por su parte, el fenómeno de concentración económica es particularmente preocupante en Chile:

"La propiedad del país Chile está compartida entre pocos nacionales y algunos extranjeros [donde] el 10% más pobre accede sólo al 1,3% del ingreso, mientras el 10% más rico logra el 45,6% [y] el 20% chileno más rico posee el 61% del ingreso, contra el 3,3% del más pobre" (CARMONA, 2002:65 y 239).

Esta concentración económica, se mantiene y tiende a agudizarse, y se manifiesta muy claramente tanto en el caso de la propiedad de los medios de comunicación masiva, como de sus contenidos. A ello se agrega las escasas experiencias de investigación existentes sobre estos procesos de concentración de los medios, pues la preocupación de los investigadores tiende a seguir la lógica del mercado, especialmente del mercado de la publicidad: una excesiva preocupación por el análisis de la incorporación de productos de comunicación mediática y cómo estos influyen en los consumidores; es decir, estudios de audiencia que responden más a intereses de los propietarios de los medios que a una preocupación sociocomunicativa y sociopolítica crítica. De hecho, lo que comenzó como experiencias de comunicación educativa (educomunicación) o pedagogía crítica de la comunicación, orientada a crear productores y/o consumidores críticos de medios, se transformó rápidamente en una experiencia funcional al mercado, en la cual participan directamente, como auspiciadores, los consorcios periodísticos y las universidades privadas. Los alcances críticos de una comunicación educativa o una pedagogía crítica de la comunicación hoy se conocen como "Prensa en la Escuela" o "Periodismo Escolar", con énfasis en una lógica funcional a los medios (formación de lectores) o de captación de potenciales alumnos (en el caso de las universidades privadas).

2) Un fuerte componente ideológico, pues efectivamente, como sostienen SUNKEL y GEOFFROY (2001):

"La peculiaridad del caso chileno es que estos procesos económicos [de concentración] van acompañados de un marcado 'monopolio ideológico' [y] la presencia de grupos extranjeros que se mueven en la lógica de la 'industria de la entretención', van copando los espacios comunicativos y relegando a los márgenes la diversidad cultural y política" (SUNKEL y GEOFFROY, 2001:114 y 115).

Y esta hegemonía del modelo económico y social neoliberal es contraria a las necesidades de políticas comunicacionales y culturales.

3) Una fuerte intervención del Estado-nación, en el sentido no de des-regular, sino de re-regular el mercado de los medios. Parece evidente que, existiendo matices, el rol del Estado-nación tiende a la intervención, siguiendo un modelo neoliberal, particularmente a partir de 1983-84 (ALARCÓN y STUMPO, 2002:138).

El nuevo escenario establece un sistema televisivo administrativamente vertical y centralista con una mínima expresión de la sociedad chilena en el acceso, con una pérdida del diálogo, la pluralidad y la crítica en sus contenidos y transforma a la televisión, en general, en un dispositivo publicitario y de persuasión política (PIÑUEL, 1992: 15 y 16).

Y en términos de estructura económica, la televisión se "comercializa" y la prensa disminuye drásticamente (de 11 a 5 periódicos), para dejar finalmente dos grandes consorcios:

"el Estado chileno interviene en el mercado de las comunicaciones principalmente a través de la regulación de la propiedad [utilizando] diversas normas relativas a la propiedad de los medios de comunicación que se encuentran diseminadas en la legislación chilena" (SUNKEL y GEOFFROY, 2001:19).

Pero también la Dictadura Militar interviene en los contenidos, provocando una disminución sustantiva de los programas culturales y educativos, una visión parcial fragmentada y distorsionada de la información y una reducción importante de los contenidos de carácter político (PIÑUEL, 1992: 16)

4) La inexistencia de políticas comunicacionales, especialmente en el incentivo de medios locales. En efecto, las actuaciones del Estado-nación durante este amplio período (1970-2004) corresponden a medidas políticas para reforzar la estructura de los medios y estrechar el vínculo entre la estructura de los medios y las estructuras de poder político y económico.

5) El bajo nivel de descentralización económica, política y territorial puesto que, se observa un proceso de centralización, al menos, en dos ámbitos:

a) Territorial, pues la mayor parte de los medios pertenecen a reducidos grupos de carácter oligopólico que, desde la capital del país (Santiago) controlan el mercado de la prensa (dos grandes consorcios y un diario del gobierno de turno), la radio (dos consorcios extranjeros, siete radios institucionales y tres empresarios nacionales), y la televisión (seis canales de difusión nacional, dos macro-regionales, nueve canales locales y dos canales de cable). De todos ellos, sólo una cadena de radiodifusión ha surgido en una región, aunque su lógica de administración y gestión es similar a las cadenas nacionales; y excepto la lógica de "algunos" diarios regionales, se trata de una estructura político-administrativa, económica y programática centrada cada vez con más fuerza en la capital, en la cual se toman las decisiones significativas. Se insiste en lo de "algunos" diarios regionales, pues recientemente la cadena El Mercurio S.A., compró varios periódicos de carácter regional y local. Pensemos sólo que el Grupo Edwards, uno de los dos consorcios periodísticos en Chile, controla cerca del cincuenta por ciento de los diarios pertenecientes a la Comisión de Diarios Regionales.
b) Económica y política, aunque existen medios "locales" y "zonales" (SUNKEL y GEOFFROY, 2001), se observa una centralización económica y política, pues estos se integran plenamente a los grandes grupos señalados (como "cadenas de radiodifusión", "diarios regionales" o "programación envasada"), con una excesiva concentración de las decisiones. Estas lógicas de centralización localizada, responden al fuerte proceso de "satelización" (1).

"Se expresa [la centralización] en el carácter dominante que han adquirido las empresas que se desarrollan desde la Región Metropolitana para expandirse hacia otras regiones del país [y] cada vez es más fuerte la presencia de audiencia en regiones de radios que pertenecen a grandes consorcios" (SUNKEL y GEOFFROY, 2001: 116).

Y en un sentido más general y complejo,
"[a] las técnicas necesarias para la producción, muy costosa [b] la exigencia de considerables capitales financieros [c] la regularidad de la concentración financiera en el sector [y, c] la influencia de la publicidad, al convertirse los ingresos por este concepto en base de supervivencia de los medios de comunicación de masas [son circunstancias que] provocan los fenómenos de concentración que favorecerán a los medios más fuertes, pues sólo la gran empresa estará en condiciones de rebajar sus costes y aumentar el valor del producto, dificultando, además, la entrada en el mercado de nuevas empresas [asimismo] La conversión de los medios en empresas significa, desde el punto de vista económico-financiero, que serán estas organizaciones las que asumirán la inversión que requiere el inicio del proceso de comunicación, así como el gasto que implique su desarrollo. Lo que en el contexto mercantil lleva consigo, en primer lugar, que el control y la gestión de la actividad de los medios (de la vida de la empresa) pertenezca a quienes soportan dicha carga financiera" (TORRES LÓPEZ, 1985: 83 y 101).

En síntesis, en el caso chileno podemos observar:

1) El predominio de radios comerciales sobre las radios comunitarias, considerando que estas últimas están fuertemente restringidas en lo legal, pues no se sustentan en la participación, sino en el radio de cobertura que tienen (1 watt) y las limitaciones comerciales; son, por lo tanto, definidas legalmente, y en función de las radios comerciales.
2) La concentración de la propiedad de la prensa de regiones, aunque del total de periódicos en Chile, menos del veinte por ciento se publica en Santiago, la propiedad se concentra en la capital. Por ejemplo, el Grupo Edwards (de El Mercurio) concentra cerca del cincuenta por ciento de los diarios pertenecientes a la Comisión de Diarios Regionales. Y del porcentaje restante, algunos periódicos regionales pertenecen a Otros Grupos Económicos, como COPESA. La prensa es el medio que presenta la más alta concentración económica (dos grandes Consorcios) e ideológica (Derecha Empresarial) de Chile.
3) La importancia que aún mantiene la producción televisiva de carácter regional, aunque durante el último año existe una tendencia creciente a crear espacios regionales, especialmente noticiosos, dentro de las programaciones de la televisión de carácter nacional, lo cual puede variar el actual escenario. Por un lado, habrá mayor producción regional en las cadenas nacionales y, por otro lado, podrían tender a desaparecer las cadenas de carácter regional, al no poder competir con las producciones nacionales. Los datos incluyen sólo información sobre Televisión Abierta.
4) La importancia de los infocentros en el nivel regional. Es significativo lo que se puede hacer a partir de ellos, por la des-centralización que existe respecto de Santiago; sin embargo, es urgente superar la fuerte tecnologización y carácter económico-productivo que caracteriza a los actuales programas y proyectos.
5) La importancia de las radios a nivel regional, situación que debe ser aprovechada para generar participación y movilización social. En este caso también se observa una tendencia creciente durante el último año a que las cadenas trans-nacionales compren las radios locales para incorporarlas. Esta lógica puede hacer variar sustancialmente el escenario massmediático de los próximos dos años.


Notas
(1) Noción que se utiliza genéricamente, en el caso de las radios, para explicar el proceso gradual de pérdida de la producción local de los medios mediante la incorporación a los grandes conglomerados. Se inició con la compra y fusión de los medios locales, para luego reducir paulatinamente la programación local, hasta eliminarla por completo. Esta lógica, iniciada a fines de la década de los '90, se fundamenta principalmente en la relación con el mercado publicitario: mayor concentración = mayor cobertura; mayor cobertura = mayor auspicio; mayor auspicio = mayores ingresos.