El sistema de medios en Chile
Por Mariela Baladron y Marianela Del Giúdice
Especial para PNC

Una característica de los medios chilenos son sus altos niveles de concentración: geográfica en Santiago de Chile y económica en unos pocos grupos que dominan en cada sector mediático. Se trata de una concentración de tipo horizontal, ya que al momento no se verifica la conformación de multimedios. Sin embargo, no existen limitaciones legales al respecto en general, ni tampoco hacia el capital extranjero en el sector; es uno de los mercados menos regulados de la región.

Una alta tasa de alfabetización y una economía estable son condiciones que favorecen el desarrollo de las industrias culturales en Chile, pero que enfrentan como contraparte a un mercado pequeño para la economía de escala

LA PRENSA ESCRITA
En la actualidad se registran en Chile 90 publicaciones periódicas, entre ellas, 56 diarios (publicaciones que se editan al menos 4 veces a la semana). Esta cifra se divide en 9 diarios nacionales, 45 regionales o locales y 2 gratuitos. Las 34 publicaciones restantes se dividen entre semanarios, quincenarios y otras revistas.

La situación del sector cambió drásticamente a partir de 1973, con la llegada de Pinochet al poder. Hasta ese momento la prensa política tenía amplia presencia, multiplicando la oferta a través de los medios escritos que dependían de los partidos políticos, o de las publicaciones que se asociaban. A través de la censura y control ideológico, todo este espectro mediático desapareció, configurando una estructura duopólica para dos grupos tradicionales: El Mercurio (Familia Edwards) y el Consorcio Periodístico de Chile S.A. (COPESA), que no se ha modificado hasta el presente. Por ejemplo, en los matutinos de circulación nacional, "los dos principales conglomerados que conforman el núcleo oligopólico del sector controlan el 99% del total mercado, distribuidos en un 53% para el grupo El Mercurio y un 46% para COPESA, correspondiendo el 1% restante al diario La Nación" (1).

LA TELEVISIÓN ABIERTA
La televisión abierta en Chile se compone de 5 redes UHF de cobertura nacional (una pública, otra universitaria y las tres restantes privadas), dos canales regionales y nueve canales locales. Se trata de un mercado oligopólico y concentrado, que en promedio recibe alrededor del 57% de la inversión publicitaria. A partir de los 90 se liberalizó el sector, y la legislación permite el capital extranjero, pero cada operador puede acceder a una sola concesión de televisión.

Los orígenes y principales hitos
El surgimiento y desarrollo de la televisión en Chile tiene características particulares que repercuten en algunos rasgos actuales del modelo. Hasta principios de los 90 el sector privado no participaba en la explotación del servicio; la televisión comenzó por iniciativa de las universidades chilenas en los años 50. La primera transmisión oficial fue realizada en 1959 por la Universidad Católica de Valparaíso, seguida por la Universidad Católica de Chile y al año siguiente hizo lo propio la Universidad de Chile. Sin embargo, la expansión comercial de aparatos receptores tuvo su impulso en 1962, con la transmisión del Mundial de Fútbol que tuvo sede en el país. El Estado se incorporó a la actividad con la creación de Televisión Nacional de Chile en 1969, y un año después se sancionó la primera ley de televisión. La normativa sólo autorizaba a los prestadores existentes a emitir señales (el Estado y las Universidades).

En 1973, tras el derrocamiento de Salvador Allende, el gobierno militar presidido por Augusto Pinochet dispuso la intervención de los canales. Se flexibilizó la venta de espacios publicitarios y se retiraron los aportes públicos a los canales universitarios. Ya sobre el final de la dictadura, en 1989, se sancionó una nueva ley de televisión que autorizó el ingreso de particulares en la concesión de señales. Se crearon los canales Megavisión y La Red TV y se privatizó el canal que pertenecía a la Universidad de Chile, hoy Chilevisión, que entraron en competencia con los canales institucionales.

El gobierno democrático de Patricio Alwyn modificó en 1992 la normativa para el área con un cambio central: las licencias durarían 25 años, a diferencia de todas las concesiones previas, de carácter indefinido. Otra medida importante fue la reforma de la Televisión Nacional de Chile, que buscó convertir al canal gubernamental en uno público.

Para promover la autonomía política se delegó su administración a un Directorio de 8 miembros. El Presidente de la Nación y el Senado designan a sus integrantes a través de mecanismos de selección y votación que permiten una conformación diversa y de consenso. Además son inamovibles de sus cargos, para asegurar estabilidad frente a los vaivenes políticos.

En búsqueda de independencia económica (que redunda en independencia política al mismo tiempo), Televisión Nacional de Chile se autofinancia a través de publicidad, y no recibe fondos públicos. Para competir con los demás canales de televisión abierta, también se reformó su administración, con el objetivo de lograr eficiencia y agilidad en el negocio televisivo. Es un caso único de estación pública, ya que conjuga una administración y sostenimiento acorde a la lógica de los medios privados, pero a diferencia de éstos no tiene fines de lucro como fin, sino brindar información plural y balanceada.
El caso chileno es único en la región: "los dos canales líderes, UCTV y TVN son propiedad de una Universidad Católica y del Estado; y ante la mayor competencia con los nuevos canales privados introducidos en la década de los 90, son estos quienes han sufrido graves problemas financieros y baja sintonía, por lo cual han debido ser total o parcialmente vendidos a las grandes cadenas Televisa, TV Azteca y Venevisión." (2).

Los dueños de la pantalla
En el caso chileno, se pueden diferenciar cuatro tipos de propiedad en la televisión abierta:
" Canal 100% estatal, que responde al modelo de canal público: Televisión Nacional de Chile (TVN)

" Canal comercial con patrocinio institucional de la Universidad Católica: UCTV. Aunque no se trata de un canal universitario en el sentido estricto, ya que su programación no incluye la extensión universitaria.

" Canal privado de capital nacional: Megavisión y Chilevisión. Megavisión fue el primer canal privado de Chile en 1990. Inicialmente la mayoría accionaria pertenecía a Cristalerías de Chile, propiedad de Ricardo Claro y una parte minoritaria del grupo mexicano Televisa. Pero en 1999 el socio mayoritario tomó el control del 100% del paquete accionario.

A principios de 2005 el empresario y político del Renovación Nacional (RN), Sebastián Piñera, compró Chilevsión al Grupo Claxson (Cisneros, el fondo de inversiones Hicks, Muse, Tate & Furst y El Sitio). Sin embargo la concesión (indefinida) pertenece a la Universidad de Chile, que cedió su usufructo al grupo extranjero en 1993.

" Canal privado de capitales extranjeros: La Red TV. El conglomerado mexicano de Ángel González controla La Red, entre otros tantos canales de Latinoamérica.
La televisión en el mercado publicitario

Al igual que los demás países de la región, en Chile la televisión concentra el mayor porcentaje de la publicidad en medios, con el 57% del total invertido en 2003. El segundo lugar lo ocupa la prensa escrita, con un 29%, sumando un 86% entre ambos medios. La inversión publicitaria en televisión se ha mantenido estable durante los últimos años; por ejemplo en 1998 la misma sumaba un 56,3%.

Cuadro 1: Evolución del porcentaje de participación en la inversión publicitaria en Televisión.
Canales

UC TV
Mega
TVN
Chilevisión
Red TV
UCV TV
Rock & Pop12
Total
1998
% de Part.
25,11%
21,51%
24,80%
18,30%
3,14%
1,52%
5,62%
100,00%
2000
% de Part.
26,40%
16,10%
33,00%
18,60%
5,00%
0,90%
---
100,00%
2002
% de Part.
25,00%
30,00%
27,00%
12,00%
5,00%
1,00%
----
100,00%
2004 (*)
% de Part.
32,10%
28,30%
22,60%
8,40%
7,70%
0,90%
---
100,00%
(*) El dato de 2004 equivale al promedio proyectado sobre la base a los datos del primer semestre del año. Fuente: Corrales Jorquera y Sandoval Moyal.


En el Cuadro 1 se puede apreciar la distribución de la inversión publicitaria en relación a los canales. Para 2004, se observa que tres canales concentran el 83% del total: UCTV con un 32,1%, Megavisión con un 28,3% y TVN con un 22,6%. Otras tendencias a destacar son el crecimiento de Megavisión y el decrecimiento de Chilevisión en el porcentaje de participación en la inversión publicitaria. Mientras que el canal de Ricardo Claro prácticamente duplicó su porcentaje de 2000 a 2002 (pasó del 16,10% al 30%), Chilevisión perdió un 10% entre 2000 y 2004 (tenía un 18.60% contra un 8,40%).

El canal de la Universidad Católica es el más estable y además reúne el mayor porcentaje de inversión de 2004, mientras que TVN también se mantiene firme entre los tres principales canales, aunque no logró recuperar el pico del 33% de inversión recibido en el año 2000. La Red TV y UCV TV reúnen entre ambos un porcentaje mínimo, que apenas supera el 8% del total invertido en televisión en 2004, cifra aún menor los años anteriores.

La audiencia de los canales y su relación con la pauta publicitaria
Sin embargo, no se verifica una relación directa entre la inversión publicitaria que reciben los canales y el ráting que registran. De acuerdo a las mediciones de Time Ibope, a través de la tecnología people meter (Cuadro 2), se observa que TVN y UCTV (el canal estatal y el canal de la Universidad Católica) lideran los porcentajes de audiencia en todos los niveles socioeconómicos. A pesar de ello, Megavisión contó con el mayor porcentaje de inversión publicitaria ese año (el 30%, contra el 25% y el 27% de UCTV y TVN, respectivamente), como se observa en el Cuadro 1.

Cuadro 2: Audiencia de la televisión abierta según estrato socioeconómico.

UC TV
Megavisión
TVN
Chilevisión
La Red
ABC1
C2
C3
D
12.4
7.3
12.9
4.9
4.6
10.2
4.0
11.9
3.0
2.0
14.2
5.9
12.9
4.4
3.5
11.9
7.3
12.9
5.1
4.5
12.3
9.1
13.1
5.6
5.9
Fuente: TV Rating/Time Ibope/Chile (2002), citado por Corrales Jorquera y Sandoval Moyal.


Por otro lado, TVN demuestra ser el canal con mayor encendido de la televisión abierta, otro dato destacable para un canal público, tendencia que no se observa en otros países de la región. De todas formas, esta supremacía no tiene un correlato directo con la inversión publicitaria, que lo ubicó en el tercer lugar en 2002.

La televisión de pago (cable y satélite)
La penetración en el mercado se estimaba en un 20,7% en el año 2000 a nivel nacional y en un 37% en los principales centros urbanos. Si bien no se trata de un porcentaje elevado a nivel mundial, ubica al país en el tercer puesto a nivel regional. Desde el punto de vista de la inversión publicitaria, el sector recibió el 7% del total invertido en 2003.

"En el año 2003 el mercado de la TV cable representaba 305 millones de dólares, de los cuales el 75% (230 millones) ingresaba a la empresa VTR con 448 mil abonados (68%), y el 25% (75 millones de dólares) a la empresa Metrópolis, con 231 mil abonados (32%)." (3). Se trata de un sector más que concentrado: los dos operadores que se dividían el mercado del cable se fusionaron en 2005. Se trata de las empresas VTR y Metrópolis, que quedaron en control de Liberty Media en un 80% y de Cristalería de Chile (el mismo dueño del canal abierto Megavisión) el 20% restante.

Televisión digital: más preguntas que respuestas
Al igual que la mayor parte de los países latinoamericanos (a excepción de México y Brasil, que optaron por la norma norteamericana y japonesa, respectivamente), Chile aún no definió una norma técnica para la transmisión de televisión digital terrestre. Los canales de televisión, por su parte, agrupados en Anatel (Asociación Nacional de Televisión) pugnan por el modelo norteamericano, para transmitir en mayor calidad de alta definición (y restringir la entrada de más operadores que utilizando una calidad standard para permitir el multiplex o multicasting), además de que el costo se trasladaría en una mayor medida hacia los usuarios, por el tipo reconversión tecnológica. Por otro lado, las empresas de telefonía móvil se inclinan por la norma europea o japonesa, que permiten la transmisión de imágenes en movimiento.

Sin embargo, son mucho más amplias las problemáticas que restan resolverse. Los interrogantes de carácter general que enfrenta Chile y la mayoría de los países de la región, incluyen la definición de un período de tiempo en que se transmitirá en ambas señales, analógica y digital (simulcasting), hasta que se establezca la fecha límite del "apagón", así como también decisiones en cuanto a las frecuencias y el espectro. Entre ellas, si desde el principio se permitirá la entrada de otros operadores, si se transmitirá en multiplex, si se destinará parte del espectro para la transmisión de datos u otros usos, etc. Todas estas medidas tendrán repercusiones sobre los intereses de los actores de la radiodifusión y las telecomunicaciones, así como también sobre las posibilidades de generar una mayor pluralidad de contenidos.

Sin embargo, ciertas particularidades del sistema de medios chilenos plantean problemáticas locales a definir para la televisión digital. La legislación establece que una persona jurídica sólo puede adjudicarse una concesión; mientras que se desarrolle la etapa de "simulcasting", los canales deberán transmitir en dos bandas. "Otro problema es el de las concesiones, pues de acuerdo a la Ley 18.168 en Chile son a perpetuidad; figura que no tiene paralelo en el mundo. Las legislaciones extranjeras, en cambio, sí resuelven el tema de cómo los canales devolverán al Estado las concesiones desocupadas cuando se pase definitivamente de un sistema analógico a uno digital." (4).

LA RADIO
Adentrarnos en el terreno de la radiodifusión chilena supone considerar, al menos, cuatro rasgos emblemáticos: los altos índices de concentración y la histórica liberalización del medio, la incesantemente creciente cantidad de frecuencias radiales existentes, una notable presencia de capitales extranjeros y la segmentación de la programación en función de las distintas audiencias.

Una historia que demuestra que "todo vale".
El 19 de agosto de 1922 es históricamente reconocido como el día en el que se produjo la primera transmisión radial de Chile. Hacia finales de los años '20, 15 de las 700 emisoras que existían en todo el mundo funcionaban en el territorio chileno. Durante la década del '30 se otorgaron concesiones a más de 70 emisoras y, en ese contexto, se creó la Asociación de Radiodifusores de Chile (ARCHI), actor que actualmente goza de un importante poderío. Ya hacia los años '60, son las universidades quienes van a ocuparse de fundar sus estaciones de AM y FM, introduciendo un componente que hasta el momento estaba ausente: la radio como instrumento de participación social.

Por aquel momento, el espectro radioeléctrico se encontraba regulado por la Ley General de Servicios Eléctricos de 1954 que no sólo fijaba las normas de funcionamiento sino que, además, atribuía al presidente la facultad de otorgar licencias de radiodifusión.

En octubre de 1982 este marco jurídico fue reemplazado por la Ley de Telecomunicaciones, también conocida como "Ley Pinochet" ya que la misma se aprobó con un Congreso disuelto y, por ende, sin discusión parlamentaria. La flamante normativa postulaba, casi de manera gratuita, la entrega de concesiones radiales durante 25 años a los incipientes empresarios que comenzaban a asomarse en este mercado.

Ya entrada la democracia, la radiodifusión funcionaba como un gran negocio y, por eso, hacia 1990 se produjo la llegada de capitales extranjeros que comenzaron a comprar y crear nuevas radios. Si bien el plazo de vencimiento de las licencias otorgadas durante el Gobierno Militar era en 2004, durante 2002 el Congreso Nacional aprobó la Ley 19.835 que prorrogó la vigencia de las concesiones de radiodifusión. Dicha normativa estableció que: "las concesiones de radiodifusión sonora que se extingan por vencimiento del plazo el 20 de enero de 2004, se renovarán automáticamente, por el solo ministerio de la Ley y sin necesidad de declaración alguna, hasta el 20 de enero de 2010. Del mismo modo, las concesiones de radiodifusión sonora que se extingan por vencimiento del plazo con posterioridad al 20 de enero de 2004 y hasta antes del 20 de enero de 2010, se renovarán automáticamente, por el solo ministerio de la Ley y sin necesidad de declaración alguna, hasta el 20 de enero de 2010" (5). Esta prórroga no fue generalizada sino que se trató de un artilugio que favoreció a las radios comerciales ya que no se aplicó a la radiodifusión de mínima cobertura regulada por el artículo 13 B de la Ley General de Telecomunicaciones Nº 18.168.

Hablar de radiodifusión en Chile implica tener en cuenta que se trata de un medio con un nivel de penetración altísimo. De acuerdo al estudio "La Radio del 2000" (6), el 99% de los chilenos escucha radio, el 62.5% considera que es el medio más cercano y el 58,1% indica que es el canal de comunicación con el que la población se siente más identificada.

Hasta aquí, el recorrido realizado nos ubica frente a una radiodifusión que, como señala Rolando Palacios (7), es "liberal en ambos ejes: los operadores pueden decir lo que quieran y no hay restricciones corporativas o económicas especiales para las empresas que hacen radiodifusión comercial". A diferencia de lo que sucede con la televisión, en donde existen ciertas restricciones, en materia de radio todo es posible: recompra ilimitada y desregulada de licencias, traspaso de concesiones al minuto siguiente de haberlas obtenido, ausencia de restricciones al origen de capitales extranjeros y falta de determinaciones respecto de la cantidad de frecuencias a explotar.

Evidentemente, la radiofonía chilena es el reino de la nulidad o escasez de regulación estatal. Hasta el momento no existe por parte del Estado, una voluntad de replantear la composición, concentración y propiedad de las emisoras. Este vacío no es para nada un simple hecho más, sino una manifiesta intervención estatal que desprotege y debilita al medio más universal e incluso con mayor audiencia de Chile.

Un dial con muchos participantes y pocos dueños
La industria radiofónica cuenta con numerosos actores. El exponencial crecimiento de las concesiones radiales supera la proporción de 7 emisoras por cada 100 mil habitantes, dato abultado si consideramos que dicha variable duplica, por ejemplo, las cifras correspondientes a los Estados Unidos. Dicha multiplicidad de actantes es funcional para que las grandes cadenas que cuentan con los fondos y la regulación de su lado, puedan adquirir frecuencias, con los consecuentes fenómenos de concentración que ello implica.

Cuadro 3: Frecuencias radiales concesionadas
AÑOS
1977
1985
2001
AM
21
158
172
FM
140
152
967
Fuente: Subtel / PNUD, citado por Valerio Fuenzalida. (8)

Actualmente los grupos poderosos que dominan el espectro radioeléctrico chileno son:

- Grupo Claxson (Cisneros, el fondo de inversiones Hicks, Muse, Tate & Furst y El Sitio). Posee 142 concesiones de FM en todo el país que llegan a 36 ciudades. De esta manera se cubre el 99% de la población chilena.

Este conglomerado es el propietario de IberoAmerican Radio Chile que opera ocho redes radiales centralmente programadas. Ellas son: Pudahuel FM, Rock & Pop, Corazón, FM Dos, Concierto, Futuro, FM Hit y Aurora.

Tras el cierre del año 2005, los ingresos netos de esta unidad de negocios ascendieron a U$S 24 millones en comparación con los U$S 18,1 millones obtenidos en el mismo período de 2004. Este aumento se debió principalmente a un incremento en los niveles de audiencia en Chile del 39,4% respecto del 38,9% en el año previo. (9).

Hacia finales de diciembre de 2006, una noticia impactó a la industria radial chilena, latinoamericana e incluso española: Claxson anunció la venta de las acciones de la sociedad IberoAmerican Radio Chile S.A. a la Unión Radio perteneciente al Grupo Prisa.

La transacción de U$S 75 millones sólo está sujeta a la aprobación regulatoria por parte del Tribunal de Libre Competencia en Chile que, en su web (10), declara que la resolución respecto a este tema está en proceso.

- Grupo Prisa es uno de los inversionistas extranjeros más activos en la radiofonía chilena. En España controla el diario El País junto a editoriales Santillana y Alfaguara y otros negocios de comunicaciones, tales como redes de radios (cadena SER) y televisión (Sogecable).
En Chile a través de su filial, el Consorcio Radial Chileno (CRC), es propietario de las radios "W", 40 Principales, Bésame y Activa.
En caso de concretarse la operación de compra de IberoAmerican Radio Chile, Prisa adquiriría las ocho redes radiales que concentran la mayor audiencia y, según ha trascendido, su posición en el mercado radial alcanzaría un 45% de concentración.

- El duopolio de la prensa escrita, COPESA y El Mercurio también compiten por el éter.
El Consorcio Periodístico de Chile S.A. (COPESA), posee las radios Zero, Duna, Carolina y, desde hace poco, Beethoven, Nina, Sintonía y Metropolitana.
El Mercurio, por su parte, preocupado por el crecimiento de COPESA y por la potencial concentración de PRISA, sólo controla Digital FM y Positiva FM.

- Grupo Mosciatti controla radios nacionales y regionales tales como: Radio Bío Bío, El Carbón, Punto 7 y Graciela.

Además de las radios comerciales AM y FM, a partir de 1995 un nuevo actor se sumó al espectro radiofónico: las emisoras de baja potencia (1 watt) que responden a un origen comunitario. De acuerdo a datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, dichas estaciones que se encuentran ligadas a iglesias, municipalidades y centros educativos y culturales, alcanzaban las 350 hacia 2003. La prohibición del financiamiento publicitario explica la precariedad de condiciones técnicas y económicas con las que estas iniciativas se desarrollan.

Un aspecto clave a considerar es que, en las concesiones radiales no existen restricciones relativas a la nacionalidad del concesionario ni tampoco acerca de la cantidad de frecuencias que se puede explotar. Ello deriva en la conformación de poderosísimos consorcios radiales (internacionales y chilenos) que posicionan a la radio como el medio con mayor presencia de capitales extranjeros del país.
En este contexto, la internalización es el rasgo sobresaliente de la radiofonía chilena y, con ello, la conformación de oligopolios es moneda corriente. Siguiendo a Sunkel (11), este proceso de extranjerización nos permite distinguir cuatro tipos de empresas:

a) Aquellas que se han constituido a partir del ingreso de los consorcios internacionales y que han ido tomando una posición dominante en el mercado; b) Los empresarios nacionales que han seguido la línea de los consorcios internacionales y que han asumido posiciones expectantes en el mercado; c) Las "radios con respaldo institucional" que responden a grupos de interés diversos y que han ido perdiendo su tradicional primacía; y, d) Las radios locales, que normalmente son pequeñas empresas, que mantienen una alta participación en los mercados de regiones.
En este marco, los consorcios más exitosos combinan un amplio abanico de emisoras musicales líderes, dirigidas a diferentes tipos de audiencia y, frente a ello, poco tienen que hacer los pequeños radiodifusores incapaces de competir con las grandes cadenas que cuentan con el respaldo de la inversión publicitaria y música pregrabada.

La radio en el mercado publicitario
El financiamiento de la industria radiofónica es publicitario en el caso de las radios comerciales y se ha mantenido en alrededor de un 10% del total anual de la inversión publicitaria en la década 1989-1999 (Achap), con cifras entre 40 y 60 millones de dólares. Esta cantidad constante junto a la enorme cantidad de frecuencias concesionadas han acentuado desde la década de los '80 el proceso de concentración de la propiedad de las frecuencias radiales para constituir cadenas nacionales. Este fenómeno de concentración podría también ocurrir en las emisoras comunitarias ya que no hay restricciones legales para ello y ya aparecen síntomas en esa dirección. (12).

A partir de la década del '90 y con el ingreso de los grupos internacionales PRISA y CLAXSON, la situación se intensifica y se constituyen fuertes cadenas nacionales con administración centralizada. En 1998, las emisoras de estos dos grupos internacionales, en conjunto sumaban el 46,9% del ráting en Santiago; sin embargo, las emisoras locales de regiones también tienen un importante ráting en sus áreas geográficas. (13).

No obstante, la presencia del sector radiofónico en el mercado total de la publicidad es baja. Por ello, los poderosos grupos dueños de las emisoras han realizado una "reingeniería" de los costos y ello ha conducido a la reducción en algunos casos, y desaparición en otros, de los departamentos de prensa (actualmente son muy pocas las emisoras que mantienen dicha área). En este contexto, la radio que históricamente se posicionó como el medio informativo, de la credibilidad e instantaneidad, ha mutado hacia un perfil con clara predominancia de entretenimientos. En ese sentido, hay quienes sostienen que "funciona como apéndice de la televisión". (14).

La segmentación de la audiencia
Las determinaciones comerciales afectan claramente a la programación de los medios y las radios chilenas son una auténtica confirmación de dicha regla. Ya se ha mencionado que la oferta radiofónica ha dejado atrás su sesgo notoriamente informativo para incorporar una programación más ligada al entretenimiento y segmentada en sus múltiples y diversas audiencias.

Casualmente la IberoAmerican Radio Chile es quien mayor facilidad ha demostrado para adaptarse a las preferencias de las audiencias chilenas.

Cuadro 4: Detalle de emisoras de IberoAmerican Radio Chile y sus formatos.
Red de radio
Formato
Pudahuel FM Formatos de noticias, música latina y talk shows dirigidos a mujeres de 25 a 59 años.
Corazón Formato de música interactiva, tropical dirigido a oyentes de 25 a 59 años.
Rock & Pop Formato de rock y talk shows dirigido a oyentes de 15 a 24 años.
FM Dos Formato de música romántica en español (70%) e inglés (30%) dirigido a mujeres de 20 a 34 años.
FM Hit Los 40 temas principales dirigidos a oyentes de 15 a 24 años.
Futuro Formato de rock clásico dirigido a hombres de 25 a 49 años. Futuro complementa a Concierto en Santiago, donde las dos estaciones ocupan la posición uno y dos en su segmento.
Aurora Formato de música romántica dirigido a mujeres de 25 a 59 años.
Concierto Formato de música adulta contemporánea en inglés (70%) y en español (30%), dirigida a hombres y mujeres de 25 a 49 años.
Fuente: "Prospecto: Oferta de canje y solicitud de consentimiento", Claxson Interactive Group e Imagen Satelital, 2005 en "Información Financiera", Comisión Nacional de Valores de Argentina (www.cnv.com.ar).

Por su parte, el grupo PRISA ha sido más errático y las estrategias exitosas en su país de origen, han resultadas fallidas con la audiencia chilena.

Resulta evidente que la segmentación hacia nichos de programación es un mecanismo representativo de la radiodifusión chilena, que reduce los riesgos de susceptibilidad a los cambios de las preferencias y que, además, consolida el imperio de los grandes conglomerados que pueden ofrecen múltiples variantes frente a los pequeños radiodifusores que se concentran en un único segmento.

NOTAS
(1) CORRALES JORQUERA, Osvaldo y SANDOVAL MOYA, Juan, "Medios de comunicación, pluralismo y libertad de expresión: el caso chileno", Ponencia presentada en el III Congreso Panamericano de Comunicación, Buenos Aires, Julio de 2005.
(2) FUENZALIDA, Valerio, Situación de la televisión pública en América Latina, en http://www.felafacs.org/files/8.Fuenzalida.pdf.
(3) FUENZALIDA, Valerio, "Situación de medios masivos en Chile", Revista TELOS Nº 56, julio-septiembre 2003.
(4) "Televisión digital: ¿hacia dónde vamos?", Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, en http://www.bcn.cl/carpeta_temas_profundidad/temas_profundidad.2007-03-20.1999683923/area_subtitulos.2007-03-20.2827899338.
(5) Ley Nacional 19.835. DIARIO OFICIAL DE LA REPÚBLICA DE CHILE (Pág. 122). 16/11/2002: 37.410 2, PODER LEGISLATIVO, Ministerio de Transporte y Telecomunicaciones, Subsecretaría de Telecomunicaciones.
(6) Estudio realizado por el Dpto. de Sociología de la Universidad de Chile y la empresa GESTRA.
(7) PALACIOS, Rolando. "Concentración oligopólica de la industria cultural en Chile: escenario global y nacional" en Revista Latina de Comunicación Social, Nº 52, de octubre a diciembre de 2002, La Laguna (Tenerife).
(8) FUENZALIDA, Valerio. "Situación de los Medios Masivos en Chile" en TELOS Nº 56, julio-septiembre 2003.
(9) Datos extraídos de "PROSPECTO: Oferta de canje y solicitud de consentimiento", Claxson Interactive Group e Imagen Satelital, 2005 en "Información Financiera", Comisión Nacional de Valores de Argentina (www.cnv.com.ar)
(10) http://www.tdlc.cl/resolucionesintermedias - "Consulta de GLR Chile Ltda. sobre Compra de la Totalidad de las Acciones de Iberoamerican Radio Chile S.A."
(11) SUNKEL (2001) citado por PALACIOS, Rolando. "Concentración oligopólica de la industria cultural en Chile: escenario global y nacional" en Revista Latina de Comunicación Social, Nº 52, de octubre a diciembre de 2002, La Laguna (Tenerife).
(12) FUENZALIDA, Valerio. "Situación de los Medios Masivos en Chile" en TELOS Nº 56, julio-septiembre 2003.
(13) SUNKEL G. y GEOFFROY E. Concentración económica de los medios de comunicación, LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2001
(14) WALDER, Paul. "Hacia una sola voz en la radio" en Revista Punto Final, Chile, noviembre de 2006.

BIBLIOGRAFÍA
- CORRALES JORQUERA, Osvaldo y SANDOVAL MOYA, Juan, "Medios de comunicación, pluralismo y libertad de expresión: el caso chileno", Ponencia presentada en el III Congreso Panamericano de Comunicación, Buenos Aires, Julio de 2005.
- FUENZALIDA, Valerio, "La Reforma de la Televisión Nacional en Chile", Sala de Prensa, año II, Vo. 2, Agosto de 1999. Disponible en http://www.saladeprensa.org/art67.htm
- FUENZALIDA, Valerio, "Situación de la televisión pública en América Latina", en http://www.felafacs.org/files/8.Fuenzalida.pdf
- FUENZALIDA, Valerio, "Situación de medios masivos en Chile", Revista TELOS Nº 56, julio-septiembre 2003.
- "La televisión digital en Chile" en http://www.antimedios.cl/site/la-televisi-n-digital-en-chile
- Ley Nacional 19.835. DIARIO OFICIAL DE LA REPÚBLICA DE CHILE (Pág. 122). 16/11/2002: 37.410 2, PODER LEGISLATIVO, Ministerio de Transporte y Telecomunicaciones, Subsecretaría de Telecomunicaciones.
- MASTRINI, G. y BECERRA, M., Periodistas y magnates: primer informe sobre estructura y concentración de las empresas culturales en América Latina, Buenos Aires, Prometeo Libros: Instituto Prensa y Sociedad, 2006.4
- PALACIOS, Rolando. "Concentración oligopólica de la industria cultural en Chile: escenario global y nacional" en Revista Latina de Comunicación Social, Nº 52, de octubre a diciembre de 2002, La Laguna (Tenerife)
- SUNKEL G. y GEOFFROY E., Concentración económica de los medios de comunicación, LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2001
- "Sebastián Piñera se adjudicó Chilevisión", en http ://www.estrategia.cl/histo/200409/ 24/ambito /sebas.htm
- "Televisión digital: ¿hacia dónde vamos?", Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, en http://www.bcn.cl/carpeta_temas_profundidad/temas_profundidad.2007-03-20.1999683923/area_subtitulos.2007-03-20.2827899338
- "Televisión digital en Chile… ¿cuándo?", en http://www.atinachile.cl/content/view/16927
- VERGARA L., Enrique, "Televisión por cable e Internet en Chile. Contexto e indicadores de un proceso de convergencia", Ponencia preparada para el Encuentro Nacional "Chile Digital 2010", Santiago de Chile, noviembre de 2003.
- WALDER, Paul. "Hacia una sola voz en la radio" en Revista Punto Final, Chile, noviembre de 2006.

PÁGINAS WEB CONSULTADAS
www.cntv.cl (Consejo Nacional de Televisión).
www.tdlc.cl/resolucionesintermedias (Tribunal de Libre Competencia).
www.cnv.com.ar (Comisión Nacional de Valores de Argentina) Información financiera de Claxson (Iberoamerican Radio Chile).