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El
poder político en la formulación de una Política
de Medios de Comunicación: el caso de Kenia Ha conducido investigaciones en el área de comunicación y medios de numerosas instituciones, incluyendo el Consejo de Educación en Comunicación de África, la Fundación Friedrich Ebert y el Centro de Investigación Internacional de Desarrollo de Canadá, entre otros. Ha participado en la realización de un manual de entrenamiento de conflictos de periodismo y ha entrenado a periodistas en Etiopía, Sudán, Uganda y Kenya acerca de cómo reportar un conflicto. Ugangu también se ha desempeñado como consultor regional de la oficina de Comunicaciones del este de África para la UNESCO. Algunos de los trabajos realizados junto a UNESCO incluyen la autoría de un manual de estilo para periodistas que trabajan con la problemática de HIV el en este y sur de África. También fue consultor especial de UNESCO en el sur de Sudán durante el Día Internacional de la Libertad de Prensa en Mayo de 2006. Actualmente Wilson Ugangu es docente en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Nairobi. Introducción La ola democratizadora que azotó buena parte de África a comienzos de los '90 afectó el sistema de medios en todo el continente de una manera fundamental. Esto causó una gradual retirada del Estado en el control de los medios de comunicación y un aumento de los medios privados pagos. En Kenia, por ejemplo, durante los últimos quince años se ha evidenciado un crecimiento de radios privadas y empresas de prensa gráfica y televisión. En efecto, un estudio realizado en 2006 acerca del panorama de medios africanos titulado "African Media Development Initiative" (Iniciativa para el Desarrollo de los Medios Africanos) revela que el sector está sufriendo un significativo crecimiento y una transformación debido a la reforma democrática y la globalización, normalmente acompañadas por el crecimiento económico y la disponibilidad de nuevas tecnologías (AMDI, 2006). El informe también indica que varios tipos de medios continúan sirviendo a las poblaciones que están creciendo, fundamentalmente entre grupos de jóvenes, rurales y analfabetos. La radio domina el espectro de medios masivos, siendo aquellas controladas por el Estado las que acarrean las mayores audiencias en la mayoría de los países del continente, aunque también las emisoras comerciales regionales (dentro de cada país) están demostrando un gran crecimiento en sus números, seguidas por las radios comunitarias. La necesidad de una política La historia de los medios en África antes de la liberalización estaba mayoritariamente caracterizada por el dominio del Estado, en tanto actor clave. En Kenia los medios estuvieron inicialmente bajo el control del Estado antes de la disputa multipartidaria de 1991. Sin embargo, incluso después de la liberalización, escasos han sido los retornos de pluralismo para los medios keniatas. Éstos continúan, en gran medida, gobernados por leyes que ejercieron mucha influencia durante el período del gobierno de facto. A partir de 1992 se realizaron intentos para reformar la estructura legal dentro de la cual operaba el sistema de medios. El enfoque hacia la reforma de la ley debió modificarse porque el gobierno deseaba exhibir las credenciales de pluralismo y democracia en Kenia. La libertad de prensa era un arma necesaria para apoyar esta retórica de la democracia (Lawrence Mute, 1999). Mientras tanto, los medios siguieron creciendo como un negocio en los '90 con numerosos jugadores clave que invirtieron capitales en ellos. Con el tiempo, los dueños de los medios se unieron para formar "Media Owners Association" (MOA), una asociación de propietarios de medios de carácter nacional que aparentemente funcionaba como un vehículo para resistir los esfuerzos del gobierno por controlar el sector. Esta asociación se ha convertido en una fuerte plataforma de negociación de intereses de sus miembros, así como también en un instrumento de lobby para enfrentar a cualquier gobierno que pretenda controlar el funcionamiento mediático del país. Sin embargo, en la actualidad se está comenzando a desconfiar cada vez más de la Asociación de Propietarios de Medios. MOA es vista como un vehículo puramente destinado a proteger los intereses económicos y las ganancias de los propietarios. Adicionalmente, se dice que MOA no se preocupa por mejorar los estándares del periodismo en el país e incluso muchos piensan que éstos se han deteriorado desde la época de la liberalización. Además, la tendencia de algunos propietarios hacia el manejo de diferentes tipos de medios y la propiedad cruzada se considera antidemocrática, ya que reduce el rango de posibilidades y también las perspectivas en numerosos temas de importancia nacional y social. La otra gran debilidad de la Asociación está dada porque sus integrantes provienen mayoritariamente del establishment de medios dominantes, lo que efectivamente bloquea el acceso de miembros provenientes de medios alternativos. Los medios alternativos de Kenia están principalmente constituidos por medios locales de pequeña escala que incluyen emisoras radiales, periódicos comunitarios y medios religiosos. Desde la liberalización, el gobierno de Kenia ha intentado regular el sistema mediático para poner freno a aquellos medios que se han mostrado críticos. El régimen de Moi ha sido particularmente intolerante. La formación de un comité especial de leyes de prensa en 1996 fue quizás la primera muestra tangible hacia la evolución de una política de medios consciente de las necesidades globales de los accionistas. Las razones aducidas por el gobierno para regular los medios y las manifestadas por la industria mediática para lograr su propia regulación han tendido a reducir el debate en torno de la necesidad de una política nacional de medios. Claramente, como advirtió Rosemary Okello (1999), hay otras preocupaciones por sobre la política de medios. El profesor Wanyande, retomando lo que dijo Rosemary Okello, sostiene que una política de comunicación debe tratar las problemáticas de distribución y acceso, propiedad y control. De esta manera, dicha política representará las diferentes visiones de la sociedad y propiciará un debate público que asegure la participación popular y que rechace la manipulación del pueblo a manos del gobierno (Rosemary Okello, 1999). En Kenia, la cuestión de la propiedad de los medios es un problema espinoso con tres grandes instituciones que dominan la escena. El Nation Media Group (NMG) pertenece mayoritariamente a la familia Aga Khan y posee los más grandes intereses en el negocio de medios masivos en el este y centro de África. Sólo en Kenia, la NMG es propietaria de una emisora de radio a escala nacional, tres diarios líderes y una estación de televisión. Recientemente este grupo se ha expandido a Tanzania y Uganda, donde ahora maneja la televisión, la radio y los diarios. El Standard Group es propietario de un diario y de una emisora de televisión líderes. El Royal Media Group posee aproximadamente siete estaciones de radiodifusión en varios lenguajes locales, así como también un periódico semanal y una emisora de televisión. Los periodistas se portan mal Los valores primordiales del periodismo son: exactitud, veracidad, equidad y equilibrio. Además, aquellos que se sienten ofendidos por los informes de los medios deberían recibir una oportunidad para ser escuchados. Estos valores parecen haber sido ignorados por las nuevas emisoras de Kenia. Los presentadores no están interesados en verificar los hechos. El principio de mantener la realidad separada de la sospecha y el análisis ha dejado de ser honrado (Media Council of Kenya, 2005). La importancia de la regulación gubernamental de los medios hasta aquí se ha sostenido argumentando que éstos eran incapaces de ocuparse por sí mismos de estas preocupaciones. El Consejo de Medios de Kenia, que se formó en 2001 con el apoyo de los propietarios de los medios de comunicación como un intento para convencer al gobierno de que podían autoregularse, fue considerado carente de los medios necesarios para hacer respetar los estándares que deben defenderse o, como se dijo francamente, de "los dientes para morder". El código de conducta que fue introducido por el nuevo Consejo de Medios en 2002, en general no consiguió ningún grado de éxito significativo. El Consejo de Medios de Kenia organizó una serie de foros públicos a lo largo de 2005 en los que participaron representantes de los medios de comunicación y el público. A partir de estos foros quedó en evidencia que el público estaba desilusionado con los medios de comunicación. Un participante lo expresó simple pero tácitamente: ellos están comportándose mal en nombre de la libertad. Esto en efecto, esto dio al gobierno suficientes argumentos como para introducir una discusión en el Parlamento en 2007 que presionase por la regulación, mientras al mismo tiempo reclamaba compasión contra quienes se oponen a cualquier forma de regulación de los medios de comunicación en el país. Sin embargo, mientras todo esto ocurría, los observadores estaban seguros acerca de dónde residía la raíz del problema. Como en muchos otros países de África, donde la liberalización no encontró marcos políticos claros, los keniatas han estado en un desorden con jugadores (players) que luchan por la necesidad de delinear una estructura política de modo retroactivo. El dilema está dado por determinar qué acciones deberían haberse realizado primero, si un marco político claro y luego la liberalización, o viceversa. La disputa entre el gobierno y la industria
de los medios de comunicación El núcleo de una política de comunicación debería ser representar las aspiraciones de la sociedad. Asimismo, debería dirigirse no sólo a las necesidades de los políticos y de la elite económica de la sociedad sino, fundamentalmente, a las auténticas necesidades y expectativas de las personas comunes. Mientras el gobierno ha tendido a presionar por la regulación, la industria de los medios ha continuado ejerciendo presión para lograr la autorregulación. Estas posiciones opuestas han dificultado las posibilidades de que el país logre desarrollar un marco nacional para regular la actividad de los medios de comunicación. El gobierno, como señala el informe AMDI de Kenia, aún es reacio a dirigir temas de comunicación. Ha intentado regular los medios por motivos siniestros que han sido observados con sospechas particularmente desde la industria. Los responsables de este informe consideran que este proceso continuo de regulación no es enteramente favorable a los medios de comunicación. En el pasado, la falta de una estructura legislativa detallada ha reprimido el desarrollo de los medios y ha creado un clima incierto para su funcionamiento. Sin embargo, a pesar de que la disputa entre el gobierno y la industria nunca finaliza, la cuestión de la regulación de los medios está presente en el Parlamento y actualmente se encuentra a la espera de que la autoridad presidencial la convierta en ley. Lo interesante del caso es que la Asociación de Propietarios de Medios, luego de una larga discusión, ha hecho público su apoyo a la nueva versión de esta problemática que defiende la creación de un Consejo de Medios más fuerte, cuyos miembros provengan del sindicato de periodistas, de educadores en materia de comunicación, ONGs vinculadas a los medios y otras organizaciones profesionales tales como la Sociedad de Relaciones Públicas de Kenia, entre otros. Conclusión Sin embargo, el hecho de que el gobierno recientemente haya adoptado un enfoque más flexible que le permitió escuchar y negociar con otros grupos de interés, tales como los propietarios de medios y profesionales de organizaciones de comunicación, demuestra que un camino claro y aceptable pronto se desarrollará. Otra lección clave que surgió de este proceso es la centralidad de los medios y las comunicaciones en nuestras vidas y, por ende, la tentación de los grupos de interés por controlar los medios y los significados básicos de la información difundida. La esencia de una política de medios es explicar detalladamente las reglas elementales mediante las cuales deben guiarse las prácticas de los medios de comunicación. El interés que los esfuerzos en formular una política de medios han generado, a lo largo de los últimos quince años en Kenia, subraya claramente el impulso colectivo para suprimir las desigualdades que fueron institucionalizadas durante el período colonial y perpetuadas durante los primeros treinta años de su independencia. A pesar de las diferencias de enfoque y términos entre el gobierno y los actores privados, todos estuvieron de acuerdo en la necesidad de corregir, a través de la política, las desigualdades en materia de lengua y recursos que han caracterizado a la práctica mediática de Kenia a lo largo de los años. La urgente necesidad para que el país reclame su lugar en la sociedad global de la información es también un factor clave en las discusiones en torno de la política de comunicación. Referenciass |